Japón: niños extranjeros sin estatus migratorio enfrentan barreras para acceder a la educación superior

En Japón, niños nacidos en el extranjero que crecieron y fueron escolarizados en el país continúan enfrentando serias dificultades para acceder a la educación superior debido a la falta de estatus de residencia, a pesar de hablar japonés con fluidez y haber completado la educación obligatoria.

Muchos de estos menores llegaron a Japón junto a sus padres y actualmente viven bajo un régimen de “libertad provisional”, luego de que sus familias perdieran el estatus legal tras solicitudes de refugio no aceptadas. Aunque
esta condición les permite permanecer en el país, limita gravemente su acceso a servicios básicos como el seguro de salud, el empleo y la estabilidad migratoria.

Si bien las escuelas primarias y secundarias japonesas aceptan ampliamente a niños sin estatus de residencia, el acceso a universidades y escuelas vocacionales queda a criterio de cada institución. Organizaciones de apoyo advierten que esta falta de reglas claras genera desigualdad y deja a muchos jóvenes sin opciones para continuar sus estudios.

Un ejemplo reciente es el de una estudiante de secundaria nacida en África, que llegó a Japón a los 9 años y cursó toda su educación en el sistema japonés. En 2024, su solicitud para ingresar a una escuela vocacional en Tokio fue rechazada al no poder presentar documentos exigidos a los residentes legales, como la tarjeta del seguro nacional de salud, a la que las personas en libertad provisional no tienen acceso.

Grupos de apoyo y especialistas en políticas migratorias señalan que estos jóvenes no eligieron su situación legal y que negarles oportunidades educativas afecta directamente su desarrollo y su integración social.

Aunque existe la posibilidad de obtener un “permiso especial para quedarse” por razones humanitarias, su concesión depende de evaluaciones individuales y carece de criterios uniformes.

Expertos subrayan la necesidad de establecer políticas más claras y estables que permitan a estos jóvenes, criados en Japón, acceder a la educación superior y construir un futuro en la sociedad donde han crecido.