El 24 de julio, Japón enfrenta una jornada marcada por condiciones meteorológicas extremas. Mientras un frente estacionario se extiende desde Hokuriku hasta el sur de Tohoku, regiones como Kanto, Hokuriku y Tohoku experimentan lluvias intensas, tormentas eléctricas y ráfagas de viento.
En el área de Kanto, las precipitaciones comienzan en el norte hacia el mediodía y se extienden al sur por la tarde, con posibilidad de lluvias fuertes incluso en zonas urbanas. En particular, la actividad eléctrica y los cambios repentinos del clima representan un riesgo para la población.
Por otro lado, el contraste climático es evidente en el oeste del país. Desde Tokai hasta Kyushu, predominan los cielos despejados, pero acompañados de temperaturas extremadamente altas. Ciudades como Nagoya podrían alcanzar los 40°C, mientras Osaka ronda los 38°C, configurando un escenario de calor peligroso.
Aunque algunas zonas disfrutan de sol, no se descartan lluvias repentinas durante la tarde, típicas del verano japonés. Este fenómeno refuerza la necesidad de mantenerse alerta ante cambios bruscos del tiempo.
Las autoridades recomiendan precaución tanto por las tormentas como por el calor extremo, destacando la importancia de la hidratación, evitar exposiciones prolongadas al sol y mantenerse informado sobre alertas meteorológicas.



