LOS 30 AÑOS QUE CUMPLE POKÉMON: CRECER JUNTO A MÁS DE MIL CRIATURAS

En este 2026, Pokémon cumple 30 años y, al escribir estas líneas, no puedo evitar pensar que, de alguna manera, también estoy haciendo un pequeño repaso de mi propia infancia. Pokémon no fue solo un videojuego que jugué de niño; fue una compañía constante, una obsesión compartida en el colegio y una puerta de entrada a un mundo que parecía no tener límites. Treinta años después, la franquicia sigue viva, y yo sigo aquí, observándola crecer.

Pokémon nació el 27 de febrero de 1996, cuando Pokémon Rojo y Verde llegaron a la Game Boy en Japón. En ese entonces, nadie imaginaba que aquellas criaturas pixeladas terminarían formando uno de los universos más grandes de la cultura popular. Para muchos de nosotros, todo comenzó con elegir entre Bulbasaur(フシギダネ), Charmander(ヒトカゲ) o Squirtle(ゼニガメ), sin saber que esa decisión marcaría el inicio de una relación de décadas.

Lo que empezó con apenas 151 Pokémon hoy se ha convertido en un mundo poblado por más de mil especies. Actualmente, el Pokédex nacional supera los 1.000 Pokémon, llegando a 1.025 criaturas, cada una con su propio diseño, historia y personalidad. Ese número, más allá de lo impresionante, es simbólico, pues habla del crecimiento constante de una saga que nunca se quedó quieta.

Recuerdo claramente cómo Pokémon se expandió más allá de la consola. El anime llegaba semanalmente por la TV, las cartas se intercambiaban en el recreo y las películas eran eventos imperdibles. Pikachu dejó de ser solo un personaje para convertirse en un ícono global. Incluso quienes nunca tocaron una Game Boy sabían quién era ese ratón amarillo. Pokémon ya no era solo un juego: era parte del lenguaje común de toda una generación.

Con el paso de los años, la franquicia fue cambiando, al igual que nosotros. Llegaron nuevas generaciones, nuevos tipos de criaturas, y nuevas regiones que explorar. Algunos crecimos, otros se sumaron más tarde, pero Pokémon siempre encontró la forma de mantenerse relevante. Cuando parecía que la nostalgia era su único motor, apareció Pokémon GO en 2016 y volvió a sorprender al mundo. De pronto, adultos que habían jugado de niños caminaban por la ciudad capturando a los monstruos, mezclando recuerdos con tecnología de punta.

Lo interesante es que Pokémon dejaba disfrutar de una manera única. Competir, coleccionar, explorar o solo acompañar la historia. Esa flexibilidad es, creo, una de las claves de su longevidad. Pokémon no te dice cómo vivir la experiencia, te invita a hacerlo a tu manera.

Desde Japón, donde la franquicia ocupa un lugar privilegiado en la cultura popular, hasta cualquier rincón del mundo, Pokémon se convirtió en un símbolo compartido. Es parte del anime, del manga, de los videojuegos; pero también de la memoria emocional de millones de personas. Para muchos, Pokémon significa infancia, para otros una forma de conectar con ella.

Hoy, a treinta años de su nacimiento, Pokémon no da señales de agotamiento. Siguen apareciendo nuevos juegos, nuevas criaturas y nuevas historias. Los niños de ahora viven su propia versión de la aventura, mientras quienes crecimos con los primeros títulos miramos con una mezcla de nostalgia y curiosidad. El 5 de febrero se acaba de inaugurar el Poké Park Kanto, que es el primer parque de diversiones de la serie y se encuentra dentro del complejo de Yomiuri Land, en Tokio. 

Celebrar los 30 años de Pokémon no es solo celebrar una franquicia exitosa. Es reconocer cómo algo aparentemente simple logró acompañarnos durante tanto tiempo. Pokémon creció, evolucionó y se multiplicó, igual que nosotros. Y tal vez por eso sigue funcionando, porque en el fondo sigue hablándonos de lo mismo que cuando éramos niños —la aventura de crecer—, solo que ahora con más de mil criaturas en el camino. En ese aspecto, el tiempo ha transcurrido para bien y para mal, seguramente.

 

Por  Tadaaki Ito