HEPATITIS VIRALES (肝炎Kan en)

La hepatitis es una inflamación o hinchazón del hígado por diferentes causas, por ejemplo, el uso de medicamentos o el consumo excesivo de alcohol que produce hepatitis alcohólica. Las hepatitis tipo A, B, C, D y E son infecciones virales del hígado que pueden ser agudas cuando se presentan con síntomas intensos por corto tiempo o crónicas, cuando los síntomas se prolongan por más de seis meses. Los tipos de hepatitis son diferentes en su agente causal, prevención, tratamiento y pronóstico. En muchos casos las hepatitis virales no producen ningún síntoma hasta fases avanzadas. A continuación, explicaré sobre cada una de ellas:

Hepatitis A (A型肝炎ei gata kan en)

Descubierta en 1944 se transmite por contacto con heces de una persona que está infectada, agua o alimentos contaminados por falta de lavado de manos o lavado de manos inadecuado. Es más común en niños pequeños y cuando se viaja a zonas con incidencia moderada de hepatitis se recomienda vacunarse. La mayoría de los casos se cura completamente antes de seis meses sin daños duraderos.

Hepatitis B y C (B型・C型肝炎bii gata, cii gata kan en

La hepatitis B, descubierta en 1963, es la forma más grave de hepatitis y también la más frecuente. La mortalidad es alta debido a que progresa a cirrosis (肝硬変kankouhen) y cáncer hepático (肝がんkangan). El contagio ocurre por transmisión de madre a niño, contacto sexual, contacto con sangre, transfusiones, uso de agujas u objetos contaminados con sangre. 90% de pacientes se recuperan completamente, aunque hayan tenido síntomas graves. Los bebés y niños son más propensos a desarrollar hepatitis B de larga duración.

La Sociedad de Hepatología de Japón estima que en Japón hay aproximadamente un millón y medio de personas con hepatitis B y más de 2 millones de personas con hepatitis C. Entre la población nacida a principios de los años 80 se estima que la mayoría de casos crónicos son resultado de la transmisión de madre a niño durante el embarazo y el parto. Desde 1986 todas las mujeres embarazadas en Japón tienen que hacerse exámenes de sangre para saber si tienen hepatitis y recibir tratamiento adecuado para no contagiar al bebé. Los exámenes de despistaje para la población general se realizan desde el año 2002 y a partir del año 2008 todos los pacientes pueden solicitar subsidios al gobierno para su tratamiento con interferón y nucleótidos con costo reducido en hospitales de referencia en todo el país.

Síntomas:

Se pueden presentar dolor abdominal, orina oscura (marrón), fiebre, dolor en las articulaciones, pérdida del apetito, náuseas y vómito, debilidad y fatiga, color amarillento en la piel y en la parte blanca de los ojos (ictericia) Las enfermedades del hígado progresan silenciosamente, aunque el hígado esté infectado con el virus puede no haber fiebre ni dolor. Si tuviera un resultado positivo en un examen, acuda de inmediato a un servicio de salud.

Vacuna:

En Japón como en otros países, se realiza la vacunación contra hepatitis B a todos los infantes. La vacuna es segura y puede utilizarse inclusive en mujeres embarazadas que se encuentren en grupos de riesgo para infección por virus B. La protección que se establece es duradera y sostenida hasta por 15 años, por lo que no se recomienda el uso de refuerzos.

Aquellas personas con condiciones de riesgo (infección por VIH, enfermedad hepática crónica, alcoholismo crónico, personas que conviven con personas enfermas, usan drogas inyectables, prostitución, hombres que tienen sexo con hombres, personal sanitario, etc.) y los menores de 18 años que no hayan sido vacunados previamente deberán recibir 3 dosis de vacuna VHB. Siendo una vacuna optativa, el costo por las tres dosis varía según la institución, puede costar aproximadamente 10,000 yenes, pero se pueden sumar los gastos de consulta, exámenes posteriores para saber si la vacuna fue efectiva, etc.

Hasta el momento no existe vacuna contra la hepatitis C.

Medidas preventivas universales:

– Utilizar preservativo en relaciones sexuales de riesgo (con personas desconocidas o si hay múltiples parejas).

– Realizar la prueba de detección del HBV a todas las mujeres embarazadas.

-No utilizar ningún utensilio que pueda contener restos de sangre de una persona infectada y no compartir objetos filosos como cortaúñas, cepillos de dientes, rasuradoras, aretes, etc.

– No tocar sangre o fluidos corporales. Usar guantes siempre y una solución de agua con cloro (lejía) para limpiar derrames de sangre.

– Evitar el uso de drogas ilegales y el abuso de medicamentos inyectados.

– Utilización de instrumental estéril y personalizado para hacerse tatuajes, piercing y tratamientos de acupuntura.

– Los deportistas deben manejar con cuidado las heridas con sangre y vacunarse.

– No compartir jeringas si se consumen drogas.

Tratamiento:

La meta es prolongar la expectativa de vida de la persona con hepatitis B para que no progrese a falla hepática aguda y crónica, o carcinogénesis hepatocelular. La hepatitis se trata con inmunosupresores y en caso de falla crónica y persistencia de la infección se trata con antivirales para inhibir la inflamación del hígado y evitar la fibrosis hepática.

 

Por Lourdes Herrera Cadillo 
Lic. en Obstetricia U.N.M San Marcos (Lima-Perú) 
Doctorado en Ciencias de la Salud en la Univ. de Hiroshima