Asbesto: cómo prevenir los daños a la salud que aún representan un riesgo en Japón

El asbesto, utilizado ampliamente en Japón durante décadas en edificios y viviendas por su resistencia al fuego, aislamiento térmico y capacidad de aislamiento acústico, continúa representando un riesgo para la salud incluso muchos años después de haber sido prohibido.

El material fue importado masivamente durante la posguerra y llegó a utilizarse en paredes, techos, columnas, tejados y revestimientos. Aunque su fabricación, importación y uso fueron prohibidos completamente en Japón en 2006, todavía existen numerosos edificios que pueden contener materiales con asbesto.

Un riesgo que puede aparecer décadas después

Las fibras de asbesto son extremadamente pequeñas y pueden ser inhaladas sin que las personas las perciban. La exposición puede provocar enfermedades graves como mesotelioma y cáncer de pulmón.

Una de las principales características del mesotelioma es su largo período de latencia: pueden pasar 20 a 50 años entre la exposición y la aparición de la enfermedad.

Según el informe de NHK, en los últimos años más de 1.500 personas al año han fallecido en Japón por mesotelioma, y aproximadamente el 80 % de estos casos se considera relacionado con la exposición al asbesto.

Las demoliciones representan un nuevo desafío

Japón todavía conserva una enorme cantidad de edificios construidos durante las décadas en las que el asbesto era utilizado habitualmente.

Se estima que existen alrededor de 2,8 millones de edificios de estructuras de acero y hormigón que podrían haber utilizado este material, además de unos 33 millones de viviendas, principalmente construcciones de madera y casas unifamiliares.

El número de demoliciones de edificios que podrían contener asbesto alcanzaría su máximo alrededor de 2028.

Por este motivo, existe preocupación por la posibilidad de que las fibras se liberen durante las obras si los materiales no son identificados y tratados correctamente.

¿Qué hacer antes de demoler una vivienda?

La legislación japonesa exige realizar una investigación previa para determinar si existe asbesto antes de comenzar determinadas obras de demolición o renovación.

Cuando se detectan materiales que contienen asbesto, deben retirarse utilizando métodos que reduzcan al mínimo la dispersión de fibras. Dependiendo del material, pueden utilizarse procedimientos como la retirada manual, la humectación y el aislamiento de la zona de trabajo.

Sin embargo, NHK señala que todavía se producen casos en los que las inspecciones no detectan materiales con asbesto y posteriormente estos aparecen durante la demolición.

Especial cuidado después de terremotos y desastres

El riesgo aumenta especialmente cuando un terremoto u otro desastre destruye o daña edificios.

En estas situaciones, las personas pueden entrar en construcciones dañadas para retirar muebles, materiales o escombros sin saber si contienen asbesto.

Las autoridades de Kumamoto recomiendan:

  • Utilizar mascarillas de protección contra polvo cuando sea necesario trabajar cerca de edificios dañados.
  • Humedecer con agua los materiales que puedan contener asbesto para reducir la dispersión de fibras.
  • Evitar, en la medida de lo posible, romper, cortar o triturar materiales sospechosos.
  • Consultar a las autoridades antes de realizar trabajos de limpieza o demolición cuando exista posibilidad de presencia de asbesto.

El asbesto no siempre puede identificarse a simple vista. Por eso, ante una vivienda o edificio antiguo dañado, no se debe asumir que los materiales son seguros simplemente porque no se vean fibras.

La prevención es especialmente importante ahora que Japón se acerca al período de mayor número de demoliciones de edificios que podrían contener este material.