No me alcanza la jubilación, ¿qué hago y qué puedo hacer?

Tramitar a los 65, seguir trabajando, pero no mucho.

 Japón es un país longevo y la expectativa de vida promedio ronda los 84 años, 81 para los hombres y 88 para las mujeres. Significa que si empezamos a cobrar la pensión desde los 65 años son casi dos décadas o más que debemos vivir con lo que nos pagan, poco o mucho, según el aporte que hemos realizado y los ahorros que podamos tener (en general no es mucho).

 Yo comenzaré a cobrar en el 2027 cuando cumpla mis 65 años. En el Coloquio sobre Pensión que se realizó en Kiryu (Gunma) en octubre de 2022, señalé que tal vez sea mejor seguir aportando unos años más para cobrar un plus que a los 70 años sería un 42% del valor estipulado a los 65 años. Sin embargo, hoy, digo que es mejor tramitar a los 65 años pues si uno continúa trabajando y aportando al «shakai hoken», cada año va incrementando «un poquito» el valor de la jubilación de manera automática. 

 En Japón, el 67% de los hombres mayores de 65 años trabajan y en el caso de las mujeres el 42%. Los que tienen un empleo a tiempo completo rondan el 40% y el resto son por horas o por contrato temporal, según sus necesidades, su experiencia laboral, el estado de salud y búsqueda de motivación en la sociedad. Los medios muestran a ancianos que no llegan a fin de mes, pero, aunque no sea un valor deseable la gran mayoría de los jubilados cubren sus necesidades y si no tienen recursos pueden ingresar prioritariamente a las viviendas sociales y recibir las ayudas públicas como el «seikatsu hogo» que es la última instancia. Por las medidas de mayor control gubernamental a los migrantes extranjeros recomiendo no abusar de esta ayuda como algunos lo han hecho en diversas ocasiones.

 Si bien dicen que el promedio de una jubilación son casi 150,000 yenes por mes, los que han trabajado en el sector público y en empresas de renombre con salarios relativamente elevados es obvio que tienen un ingreso mucho más elevado. Incluso, no son pocos los que tienen ingresos extras por alquiler o dividendos por acciones y demás productos financieros.

  En este país, los que han sido autónomos o que han dependido solo del empleo precario y son personas solas, suelen tener una jubilación que no siempre cubre sus gastos como pasivo. Pero, no todos los autónomos son «pobres», pues los comerciantes o agricultores que aportaron a un fondo complementario como el «kokumin nenkin kikin» y tienen ingresos extras distan mucho de la imagen que dan los medios japoneses. 

 

 ¿Vale la pena seguir trabajando?

 Eso depende de lo que pueden llegar a cobrar, las necesidades y motivaciones que tienen y el estado de salud de cada persona. Más allá de lo que cobren de jubilación, si tienen la opción de seguir trabajando sin menoscabar la salud, siempre es recomendable trabajar para aportar un poco más a la economía doméstica y estar en contacto con la sociedad y evitar el encierro o aislamiento que puede desembocar en depresión y posterior demencia. Deben conversar bien en la familia para complementar el trabajo con las actividades sociales o grupos de voluntariado que estimule la vida de jubilado. Creo que es un nuevo desafío para muchos y no son pocos los japoneses que al comienzo no encuentran la manera de inserción a esta nueva dinámica.

 Algunos necesitan que sus hijos les brinde ese soporte económico, pero eso debe ser bajo consenso para evitar fricciones internas dentro de la familia. No tiene que ser una carga excesiva que incida negativamente en los hijos.

 Y para evitar el deterioro de salud físico y mental es importante caminar y hacer ejercicios que en cada municipio son realizados bajo la denominación de «kaigoyobo kyositsu«. Como referencia, son como las que realiza la argentina Elisa HIRAI a través de SIEMPRE GENKI.

 https://www.facebook.com/siempre.genki 

 

 No olvidar los impuestos y pagos a la seguridad social como jubilado

  Si cobran la jubilación y siguen trabajando a tiempo completo con la cobertura del «shakaihoken» no recibirán una facturación adicional del municipio por el seguro nacional de salud «kokumin kenko hoken» ni por el seguro de atención de adultos mayores «kaigo hoken«. De todos modos, cuando hay un período discontinuo donde quedaron como autónomos o sin «shakaihoken» es muy posible que el municipio envíe una facturación por ese tiempo. Consulten con el municipio para evitar la doble facturación.

 La jubilación es un aporte durante la vida activa objeto de deducción tributaria, por ende, al cobrar la jubilación es un ingreso y queda sujeto a carga tributaria con el impuesto a la renta y en base a eso se calcula el impuesto municipal «juminzei«. Lo mismo en base a esta declaración jurada se les factura el seguro nacional de salud y el de atención a los adultos mayores.

 A medida que vamos teniendo más edad necesitamos prevenir enfermedades y lesiones y estar con la debida cobertura para cualquier tratamiento médico. Y eso significa que debemos estar al día con los pagos o deducciones de este seguro y los impuestos, caso contrario debemos pagar el 100% para luego obtener el reintegro correspondiente. Como ya saben, la Agencia de Migraciones de Japón está verificando con más rigurosidad el cumplimiento de estas obligaciones al momento de renovar el visado. Y aunque tengamos la visa de residencia permanente, no estamos exentos de una posible deportación si nuestra deuda con el sector público es reiterada y dolosa.

 

Contratación de la tercera edad

 Como se puede observar en la lámina 2 hay agencias públicas como la Silver Center que ofrecen trabajos por hora y las Hello Work que tienen ofertas para retirados. Cuando hay una reducción salarial por la edad hay un subsidio que se puede tramitar ante la Oficina Laboral para los trabajadores de 60 a 64 años. Y para los mayores de 65 años hay una paga para facilitar la búsqueda de empleo. Hoy, las empresas que requieren mano de obra utilizan también las ayudas públicas que alivian los costos laborales por contratar jubilados, por lo que siempre hay posibilidades de encontrar algún trabajo.

 Y lo más importante es mantener buena salud para evitar o quedar involucrado en un accidente laboral que lamentablemente para los hombres mayores de 65 años la tasa es el doble y para las mujeres cuatro veces más que los activos. Al año son unos 135,000 casos con 750 fallecidos, de los cuales el de los adultos mayores son 40,000 casos, o sea un 30% del total de siniestros laborales que se registran en un año. La Inspectoría de Trabajo señala que se ocultan los incidentes de los mayores, en muchas ocasiones por solicitud de los mismos trabajadores para no perder ese trabajo.