Gastos de Funeral, ¿tanto?    

No es un tema del que se hable muy abiertamente, pero es necesario saber algunas cuestiones de un funeral en Japón, principalmente los costos señalados en la web o en un panfleto y los que se suman como complementos de un servicio que en esas circunstancias uno no puede averiguar ni comparar mucho.

 Mi suegra falleció a los 91 años en un geriátrico y fue el médico del hospital que colabora con el establecimiento que firmó la constancia de fallecimiento “shiboshindansho”. Ella venía con complicaciones respiratorias y la enfermera ya había dado cuenta de esa situación así que hubo una buena coordinación del geriátrico con el hospital. Cuando fallecen en domicilio particular o en un geriátrico, o en la vía pública, y si hay sospechas de que no es muerte natural suele venir la policía (el médico o el familiar también puede llamarlo) y derivarlo a una autopsia administrativa “gyosei kaibo” o judicial “shiho kaibo”. En este caso, no ha sido necesario.

 Inmediatamente, mi esposa llamó a la firma “chiisana-ososhiki” que hizo el sepelio de mi suegro fallecido hace 13 años. Vino un empleado matriculado de una firma subcontratada de Yokohama y durante más de 2 horas escuchamos los detalles de un funeral familiar denominado “kazoku-so”.

 Cabe recordar que hoy los mismos japoneses, salvo personalidades de renombre de grandes firmas o artistas y políticos, suelen adoptar esta modalidad sencilla, menos costosa y bajo una privacidad que evita erogaciones y la atención de parientes y amistades. Como señala la información básica un “kazoku-so” pequeña ronda los 450,000 yenes, pero cuando es más pequeño sin funeral y directo al crematorio es de 160,000 yenes y un funeral de un solo día de 350,000 yenes. Estos valores son meramente orientativos y muy básicos, e incluso otras firmas que tienen una red similar en todo Japón bajo franquicia y subcontrataciones suelen ofrecer valores muy cercanos. Los gremios empresariales como “hojinkai” y mutuales “kyosaikai”, también tienen tarifas razonables que ofrecen a sus socios. Ante todo, es necesario conocer palabras como: “shukkan” (es el momento de cerrar el ataúd para trasladarlo al crematorio), “kokubetsushiki” (funeral en sí con una breve ceremonia budista o de la religión que profesen) y “tsuyashiki” (velatorio, ceremonia religiosa). 

 Por más que se opte por un funeral sencillo, a medida que avanza la reunión, nos dimos cuenta de que surgían nuevas necesidades. Y aquí vienen los complementos que el matriculado empieza a «proponer» y algunas son inevitables. El más importante es que desde la fecha de fallecimiento hasta el funeral y posterior cremación hay varios días que es necesario coordinar y esperar porque en las grandes ciudades los crematorios están a full. Esto implica pagar el costo de almacenamiento (hielo seco y conservantes que retrasen el deterioro del cadáver) que ronda los 25,000 yenes por día. Tuvimos que esperar 5 días así que solo han sido 125,000 yenes más.

 En nuestro caso no realizamos el “tsuyashiki” y en el “kokubetsushiki” de una hora solo fueron los hijos. Sin embargo, mejoramos la cantidad de flores y los adornos, y solicitamos que el lugar de la ceremonia esté cerca del crematorio. Hoy, ya no se usan coches fúnebres como los de antes, se usan vehículos pequeños o medianos que llevan el ataúd solo con un acompañante. Como éramos cuatro personas se hizo necesario contratar un vehículo aparte para que nos llevara. Obviamente, eso costó otros 40,000 yenes porque el chofer nos esperó hasta que finalizó la cremación y nos llevó a nuestro domicilio. Generalmente, los crematorios están en lugares poco visibles y lejos de las estaciones de trenes y paradas de autobús y es difícil llamar un taxi o un Uber. 

 El tiempo de espera en el crematorio, puede ser de una a dos horas, y si uno contrata una habitación más cómoda, son costos adicionales de 25,000 a 40,000 yenes; aunque una mesa con una tasa de té son unos 5,000 yenes más. Los japoneses suelen contratar un servicio externo de comida y bebidas que eso es aparte, pues ese tiempo de espera es para recordar las anécdotas del difunto. En una palabra, todo es bien transparente, pero todo se adiciona. Antes, era todo «incluido» y no era usual que se exijan los detalles, pero hoy la gente pide que todo sea detallado; pero en esos momentos de congoja son muy pocos los que están con suficiente lucidez para comparar precios. Si no es un costo adicional excesivo, creo que casi todos aceptan las «diversas propuestas» de la firma funeraria. Encima, uno se convence de que son gastos necesarios.

 Hay que recordar que la urna de cerámica para las cenizas del difunto también las hay diversos precios, pero se debe tener en cuenta que después de incinerar el cadáver, el personal invita a poner los huesos en dicha urna. Para los budistas parece que es una práctica habitual e incluso el encargado explica qué partes del cuerpo son los huesos que quedan. En nuestros países no son huesos sino cenizas, o sea que son cremados a mayor temperatura y no quedan vestigios de la parte ósea. 

 Un detalle más, si la familia es “danka” que tiene su propia tumba familiar con sus ancestros en algún templo y solicita que venga el monje “jushoku” para dar las oraciones del último adiós en el funeral, eso implica un costo adicional muy importante, pues hay que pagar el transporte, el alojamiento (si viene de muy lejos) y la donación “ofuse” a acordar con el monje (en general son varios cientos de miles de yenes). Si se solicita el nombre póstumo denominado “kaimyo” que se coloca en la tablita del altar budista “ihai” puede sumar otros cientos de miles de yenes. 

 Y aunque fueren de otras religiones, seguramente habrá una tarifa implícita en calidad de donativo al respectivo templo. Solo hasta aquí son costos que van sumando al precio inicial y la verdad, al menos en nuestro caso, solo el funeral ha doblado la cifra que estaba en la web, sin contar los viáticos y la donación al templo.

 Luego, vienen los trámites administrativos de notificación al municipio (la firma funeraria lo puede realizar si es autorizada) y si el difunto vivía en un geriátrico hay que retirar todas sus pertenencias y finalizar el contrato. Y si residía en un apartamento, hay que dar de baja todos los servicios de agua, gas, luz, el seguro de salud, etc.; para frenar los débitos de la cuenta bancaria. Si cobraba la pensión hay que dar de baja ante la Agencia de Pensiones “Nenkin Kiko”. Algunos trámites se pueden realizar en la misma web, pero para otros será necesario ir hasta la entidad pública correspondiente.

 Y más allá de los trámites de sucesión que esta vez no abarcaré, queda el tema del entierro o depósito de las cenizas en algún cementerio denominado “nokotsu”. Los budistas dicen que debe hacer antes de los 49 días “shijukunichi”, pero depende de la disponibilidad y los recursos económicos. Muchos templos tienen sus cementerios tradicionales, pero hoy en día ofrecen también el arrojo de las cenizas al mar “caiosankotsu” o en bosques bajo la modalidad de “jumokuso”. Solo en los lugares autorizados lo pueden realizar. Los que no pueden asumir estos costos adicionales pueden optar por cementerios comunes de la municipalidad o de los templos.

 En fin, como verán, son innumerables detalles que es necesario comprender y asumir uno por uno; y, si algunos optan por enviar o llevar esas cenizas “ihai” al país de origen, son procedimientos adicionales (se hace necesario triturar los huesos para que sean cenizas o solicitar previamente una cremación diferente) y trámites consulares que requieren más tiempo y costos adicionales.

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PD: QEPD mi suegra. Por el agravamiento de su demencia senil estuvo más de diez años en un geriátrico y en los últimos años fue perdiendo su capacidad motriz y muscular hasta que prácticamente no pudo ingerir nada. En vida, hace 20 años, había escrito en calidad de declaración jurada que no deseaba bajo ningún punto de vista el alargamiento de su vida por medios artificiales “enmeishochi 延命処置”.

 

Por Alberto Matsumoto