ABRIL: Nuevos comienzos

Ya llegó abril en un abrir y cerrar de ojos en Japón tiene esa mezcla tan hermosa y tan intensa: sakura por fuera… y torbellino por dentro. 

Abril nos invita a comenzar, pero también nos recuerda que comenzar no siempre es algo ligero. Está bien sentir ilusión y miedo al mismo tiempo. 

La primavera también necesita tiempo para florecer y cada uno florece según su tiempo. Y así como yo los acompaño en este proceso, también me acompaño a mí misma con paciencia. 

En Japón, abril marca el inicio del año escolar y laboral. Es la temporada de los cerezos y también de los cambios: nuevas escuelas, nuevos trabajos, nuevos roles.

Pero junto con la ilusión, también aparecen: Ansiedad, inseguridad, presión por “hacerlo bien”, miedo a no encajar

También puede aparecer lo que llamamos: go gatsu byou 五月病、un malestar emocional que suele aparecer en mayo, cuando baja la adrenalina inicial y aparece el cansancio acumulado. Y todo esto, No es debilidad. Es adaptación.

Consejos prácticos para empezar con equilibrio:

  1. Normalizar lo que sentimos: Si te sientes ansioso, no estás fallando. Estás adaptándote. La adaptación consume mucha energía mental.
  2. Bajar la autoexigencia el primer mes. Abril no es para hacerlo perfecto, es para: Observar, aprender, ajustarse poco a poco. Puedes practicar la regla del 70%: no todo tiene que salir al 100%.
  3. Micro-rutinas de estabilidad: Pequeñas rutinas diarias tales como dormir suficiente, comer a horarios regulares, caminar 15 minutos al aire libre, respiraciones profundas antes de dormir. La regulación del sistema nervioso es clave.
  4. Conexión humana: El aislamiento empeora la ansiedad. Hablar con alguien de confianza, compartir cómo te sientes, recordar que muchos están pasando por lo mismo
  5. Practicar la autocompasión: El amor que das a los demás sin crítica y buena voluntad también puedes dártelo a ti mismo y evitar hacerle caso a tu crítico interno. “Háblate como le hablarías a uno de tus seres queridos o amigos”, di palabras bonitas y reconfortantes a tu corazón y créelas. La compasión reduce el estrés y fortalece la resiliencia.
  6. Mirar abril como siembra, no como examen. Una frase bonita podría ser: “Abril no es una prueba, es una semilla” y quedarte con ella cada vez que te sientas desanimado. Lo que hoy parece incertidumbre puede convertirse en crecimiento y florecimiento en unos meses.

Para terminar no te olvides de las respiraciones profundas y de detenerte un momento en tu día a día para descansar.