TEN EL VALOR DE EQUIVOCARTE

Hoy me gustaría hablarles acerca del Análisis Transaccional creado por Erick Berne y hablarles también acerca de las caricias positivas o negativas.

Nuestra cultura nos ha enseñado a castigarnos y darnos “palos psicológicos” constantemente. A partir de ahí hemos aprendido a echarnos la culpa cuando hacemos algo mal y a dudar de nuestra capacidad cuando lo hacemos bien. La autocrítica es buena y productiva cuando se hace con cuidado, a corto plazo nos ayuda a crear nuevas conductas, pero si se hace frecuentemente y se vuelve costumbre genera estrés y es mortal para nuestro autoconcepto. De ahí vienen las etiquetas negativas que nos ponemos muchas veces. La crítica excesiva nos lleva a tener un autoconcepto negativo y una elevada autoexigencia producirá estándares de funcionamiento altos y rígidos. Si bien es bueno mantener niveles de exigencia personal moderada y razonable para ser competentes, cuando estos niveles se vuelven irracionales, se produce un “cortocircuito” en nuestro cerebro.

La idea de “debo ser el mejor” “debo destacarme” “debo hacerlo perfecto” “debo triunfar”, se vuelve tan imperativa que se hace insoportable convivir con esta idea porque se pone a la felicidad en esas metas, y si esas metas no se cumplen, se acaba el mundo para ellos produciendo una ansiedad constante por culpa de ese “debo …”. La poeta Margaret Lee Runbeck dijo: “La felicidad no es una estación a la que se llega, sino una forma de viajar”.

Las personas que hacen del éxito un valor, que son competitivas o demasiado rígidas “viajan mal”. Quizá la felicidad no está en ser el mejor papá, la mejor mamá, el mejor trabajador, el mejor traductor, sino en intentarlo de manera honesta y tranquila, disfrutando mientras se viaja hacia la meta.

Si posees criterios estrictos de autoevaluación, siempre tendrás la sensación de insatisfacción, tu organismo segrega más adrenalina que lo normal y la ansiedad interferirá en tu rendimiento para alcanzar las metas. Entrará en un círculo vicioso de los que aspiran cada vez más y tienen cada vez menos. Esta secuencia autodestructiva podrá entenderse mejor de la siguiente manera:

– Estándar irracional.

– Conducta insuficiente.

– Autoevaluación negativa.

– Estrés.

Los estándares irracionales harán que tu conducta nunca sea suficiente, pese a tus esfuerzos las metas serán inalcanzables. Al sentirte incapaz, tu autoevaluación será negativa y esto se convertirá en estrés y ansiedad, repercutiendo en tu rendimiento y alejándote cada vez de tus metas. Las personas quedan atrapadas en la trampa, se deprimen, pierden el control sobre su propia conducta y fracasan. Precisamente lo que querían evitar. Y para colmo, empiezan a autocriticarse y autocastigarse despiadadamente, convirtiéndose en víctimas de sí mismas.

Las consecuencias de este cortocircuito es la pérdida del autoconcepto y la depresión. El uso de estándares demasiado rígidos, perfeccionistas e irracionales aumenta la distancia entre tu Yo Real y tu Yo Ideal, teniendo menos probabilidad de alcanzar un objetivo y más sentimientos de inseguridad ante los esfuerzos inútiles por acercarte a la supuesta “felicidad”.

Si alguien valientemente toma la decisión de viajar bien, la presión social es inexorable y cruel, si además la meta no coincide con los valores del grupo de referencia, el nivel de sensación puede ser realmente intolerable, pero ceñirte a los estándares de los demás es coartar tu libertad de pensar, perderías la capacidad de decisión y de crítica objetiva.

No temas revisar, cambiar o modificar tus metas si ellas son fuente de sufrimiento, aunque a tus vecinos, familia o amigos no les guste, ten el valor de equivocarte. Para lograrlo no debes ser demasiado estricto o demasiado estable, necesitas una pizca de “no cordura”. Ser flexible es sin lugar a dudas una virtud de las personas inteligentes, definitivamente debes intentar ser menos duro contigo mismo.

¿Cómo salvar el autoconcepto?

  1. Trata de ser más flexible contigo mismo y con los demás. No pienses en términos absolutistas, nada es totalmente bueno o malo. No seas perfeccionista ni normativo, no rotules ni te auto rotules.
  2. Concéntrate en los matices, escucha a las personas que piensen diferente. Recuerda, si eres inflexible con los demás, terminarás siéndolo contigo.
  3. Revisa tus metas y las posibilidades reales para alcanzarlas. No te pongas metas inalcanzables. Exígete de acuerdo a tus posibilidades y habilidades. Recuerda que si tus metas son inalcanzables vivirás frustrado y amargado.
  4. No observes solo lo malo. No te concentres solo en tus errores. Ve lo bueno que hay en ti y disfruta el aquí y el ahora. Aprende a quererte.
  5. No pienses mal de ti. Sé benigno con tus acciones. Afortunadamente no eres perfecto. Fíjate en tu manera de hablar y si descubres que el léxico hacia ti mismo es negativo, cámbialo en ese momento. No te autocritiques por nada y busca calificativos constructivos

En resumen, la autocrítica moderada, la autoobservación objetiva, la autoevaluación constructiva, el tener metas racionalmente altas, son conductas necesarias, todo esto no es malo y todo depende de cómo se utilice. Mal utilizado afectará a tu autoconcepto. Bien utilizado, sirve como una guía alentadora.

Recuerda que eres un Ser único en el universo y te mereces lo mejor. No te maltrates, quiérete, no reniegues de ti, enamórate de ti y trata siempre de ser tu mejor amigo.

Por psicologa Irma Arauz