“No deseo nada más que crear el bosque de la vida, la base para la supervivencia de todas las formas de vida de la Tierra y la clave para el desarrollo humano, con los ciudadanos de Japón, el resto de Asia y todo el mundo”, declaró alguna vez el aclamado botánico Akira Miyawaki (1928-2021).
Luego de haber plantado más de 30 millones de árboles y realizado trabajo científico en bosques y ciudades de 38 países alrededor del mundo antes de fallecer en el 2021, podemos decir que lo cumplió.
Doctor en Ciencias, nacido en una zona montañosa en Okayama, en el oeste de Japón, Miyawaki se convirtió en una eminencia de la ecología, un mundo que lo apasionó hasta su último día de vida, al desarrollar un sistema que ha dado la vuelta al mundo y que ha contribuido en la recuperación de la biodiversidad en distintas latitudes: el Método Miyawaki.
Precisamente, el estudio de las malezas fue lo que lo llevó a entender la ecología como la entendió y a, luego, desarrollar su revolucionario método de restauración de bosques nativos en áreas degradadas.
Con apoyo financiero del gobierno germánico y otras organizaciones, entre 1956 y 1958, el japonés pudo profundizar sus conocimientos y elaborar lo que luego se transformaría en el Método Miyawaki.
La base del Método Miyawaki está en el concepto de vegetación natural potencial. En simple, se trata de una proyección -con las condiciones climáticas y ecológicas del momento de la medición- de las especies nativas que podrían proliferar en una zona específica si no hubiese intervención humana.
El método desarrollado por el botánico japonés apunta a la creación de bosques ya sea en zonas urbanas o degradadas, privilegiando el uso de estas especies nativas, las que -en conjunto- crean comunidades forestales diversas que permiten recuperar o reforzar su biodiversidad.
La rapidez con la que crecen estas especies y su resiliencia, además, permiten disminuir las temperaturas de sus entornos y captar gases de efecto invernadero, desempeñando un papel fundamental en la mitigación de la crisis climática actual.
Desde su implementación, el Método Miyawaki ha llegado a distintas latitudes, con varias experiencias exitosas en Asia, Europa, Estados Unidos y América Latina.
Por ejemplo, Bosques Miyawaki, en Chile, ha buscado democratizar el método y explica así sus pasos: 1. Conocer la estructura del suelo y determinar la biomasa; 2. Seleccionar árboles nativos para la plantación; 3. Diseñar el bosque; 4. Preparación del área que se va a plantar; 5. Plantar los árboles seleccionados y 6. Cuidar el bosque por al menos dos años.
Una de las cuestiones más relevantes para Miyawaki, y que también promueven sus seguidores alrededor del mundo, es el rol de las comunidades en el proceso de plantación y cuidado de los bosques.
No cabe duda de la influencia de Miyawaki en la ecología y biodiversidad alrededor del mundo. Su práctica no solo ha permitido tener una herramienta aliada en la lucha contra el cambio climático, sino también en concientizar desde autoridades políticas hasta niños de etapa escolar.
| Por: Adrián Marcos García
Comunicador Audiovisual de la Pontificia Universidad Católica del Perú E-mail: amarcos1771@gmail.com |


