Cuando empezamos a vivir en Japón, es normal pensar que alquilar un apartamento es la opción más práctica. Sin embargo, después de un tiempo, muchas personas comienzan a considerar establecerse en el país a largo plazo. En ese momento surge una pregunta importante: ¿conviene seguir alquilando o es mejor comprar una propiedad?
Aun así, la mayor preocupación al momento de comprar suele ser la misma: ¿cuánto dinero se necesita en realidad? Cuando una persona empieza a buscar una propiedad en Japón, lo primero que ve es el precio de venta del inmueble. Sin embargo, ese monto no representa el costo total de la compra, sino solamente el precio base de la transacción.
Para entenderlo de forma simple, se puede considerar que los gastos adicionales de la compra suelen equivaler aproximadamente a entre un 7 % y un 10 % del precio de la propiedad.
Una vez determinado el costo de la propiedad, solemos considerar la posibilidad de aplicar a un préstamo. En Japón, uno de los temas más importantes para los extranjeros que desean obtener un préstamo es entender qué condiciones suelen considerar los bancos. En principio, la regla general es que el tener una visa de residencia permanente facilita mucho el proceso. Cuando una persona tiene residencia permanente, puede ser evaluada prácticamente bajo las mismas condiciones que un ciudadano japonés.
Además, aunque el solicitante no domine perfectamente el idioma japonés, es importante que la persona pueda entender y comunicarse en japonés, ya que los contratos y documentos relacionados con el préstamo están redactados en japonés. Sin embargo, los bancos también entienden que muchos extranjeros aún no tienen residencia permanente, por lo que han comenzado a ofrecer otros productos financieros pensados especialmente para residentes extranjeros.
Para poder aplicar a estos productos, uno de los puntos que más se valora es tener un empleo estable a tiempo completo (seishain 正社員) y un ingreso anual aproximado de alrededor de 3 millones de yenes.
Dicho esto, es importante destacar que muchos bancos en Japón están buscando maneras de apoyar a los extranjeros, incluso cuando no cumplen con todos los requisitos tradicionales. Por ejemplo, aunque una persona no tenga residencia permanente o no sea seishain, en algunos casos aún puede ser posible avanzar con la solicitud del préstamo.
Los bancos suelen evaluar diversos factores, como si el solicitante ha pagado su renta puntualmente, cuál es su salario actual y su historial de ingresos en los últimos años, cuánto tiempo ha trabajado en su empresa actual y cuántos ahorros posee.
También consideran cuánto dinero puede aportar como pago inicial. Tanto el nivel de ahorros como el monto del pago inicial suelen tener una gran influencia en el resultado de la evaluación.
Otro factor que puede influir es el tipo de propiedad que se desea comprar, por ejemplo, si se trata de una vivienda nueva o usada, o la reputación de la empresa constructora.
Finalmente, es importante entender que cada banco tiene sus propios criterios y niveles de flexibilidad, por lo que cada solicitud se analiza caso por caso. Si el banco decide aprobar el préstamo, las condiciones finales —como el porcentaje financiado o el monto del crédito— dependerá del perfil del solicitante y de los factores evaluados durante todo el proceso.
Sabiendo todo esto, es recomendable que, si en el futuro tiene planeado comprar una casa o un apartamento en Japón, comience desde ahora a construir un perfil sólido para solicitar un préstamo. Acciones simples como abrir y mantener una cuenta de ahorros, llevar una contabilidad personal ordenada y cuidar su historial financiero pueden marcar una gran diferencia cuando llegue el momento de aplicar. Esperamos que esta información les sea de ayuda para prepararse y aumentar sus posibilidades de obtener un préstamo sin dificultades, acercándose así al sueño de adquirir la casa propia.



