Tu estabilidad en riesgo, debes actuar antes de que Japón cambie las reglas
Nuevos cambios en Inmigración:
En mis más de 15 años como asesor migratorio y empresarial en Japón, he acompañado a miles de extranjeros, trabajadores, empresarios, familias, en la búsqueda de estabilidad legal y económica.
Pero desde la aprobación de la reforma a la Ley de Inmigración (Ley No. 59 de 2024), he notado un cambio: la residencia permanente ya no se percibe como intocable.
A partir de 2027, el gobierno japonés podrá cancelar la residencia permanente (Eijū-ken永住権) a quienes no cumplan con sus obligaciones tributarias o sociales de forma intencional o reiterada. Y aunque la norma aún no ha entrado en plena vigencia, los casos que llegan a mi oficina muestran por qué esta medida no es una simple amenaza, sino una señal de lo que viene.
“Investigación previa” antes de cualquier cancelación:
Antes de que una oficina de inmigración cancele un visado de residencia, no actúa de manera impulsiva ni automática. El proceso comienza con una investigación interna minuciosa, en la que los oficiales de inmigración verifican los antecedentes completos del extranjero,
Solo después de reunir todas las pruebas y documentos, la oficina toma una decisión preliminar: si los datos sugieren incumplimiento grave o intencional, el extranjero es citado oficialmente.
La carta de citación llega con una fecha específica para presentarse en Inmigración, algunos reciben una llamada telefónica para citarlos.
Ese día —que muchos desconocen su verdadero peso— no es una simple entrevista, es una cita en la que los oficiales contrastan directamente la información recopilada, hacen preguntas puntuales y observan cómo responde la persona.
A menudo, ya tienen los documentos verificados y lo que buscan es confirmar detalles y evaluar la actitud y cooperación del residente. Es, en pocas palabras, el momento en que Inmigración decide si inicia formalmente el proceso de cancelación del visado.
Una vez que determinan que se cumplen las directrices de cancelación, se abre el procedimiento legal. El extranjero tiene derecho a presentar su versión, documentos y pruebas, pero en la práctica, cuando la citación llega, la investigación ya está avanzada.
Por eso, prevenir es la mejor defensa: actuar antes de que el caso llegue a esa etapa.
“Gano bien, pero no pago porque no pasa nada”
Hace poco, atendí a un señor latino con casi 20 años en Japón. Tiene residencia permanente, empleo estable, ingresos de más de ¥400,000 al mes… y una deuda de más de ¥300,000 en impuestos municipales. Cuando le pregunté por qué no pagaba, me respondió sin titubeos: “Porque no pasa nada, ya tengo la permanente.”
Durante años, muchos pensaron así. Pero con la reforma, esa despreocupación puede costar caro. Si el municipio informa a Inmigración sobre impagos graves o reiterados, el caso puede entrar en revisión interna sin que la persona lo sepa.
Y cuando la carta de citación llega, ya es tarde para justificar lo que debió solucionarse antes.
Mi consejo: Ve al municipio, solicita tu estado de impuestos y, si hay deuda, negocia un plan de pagos (bun-nō keiyaku). Mostrar disposición sincera puede marcar la diferencia entre conservar o perder la residencia.
Empresarios con negocios “en gris”
Un empresario latino quiso formalizar su negocio para solicitar una visa de gestión (keiei kanri) de 3 años. Durante el proceso descubrimos que no había declarado los ingresos de su negocio durante varios años. Creía que mientras “no lo descubrieran”, no habría consecuencias. Pero al intentar regularizar, se encontró con una deuda de más de ¥2 millones entre impuestos y recargos.
Este tipo de situación es muy común entre emprendedores extranjeros que trabajan “a medio legalizar”. La reforma migratoria apunta directamente a ese perfil: personas con actividad económica activa, pero sin cumplimiento fiscal documentado. En el futuro, estos casos podrían derivar en la cancelación del visado permanente, especialmente si se demuestra que hubo ocultamiento intencional.
Mi consejo: Si tienes un negocio o ingresos adicionales, decláralos correctamente. Aún si crees que “ahorras” en impuestos, el riesgo de perder tu residencia es infinitamente mayor que cualquier beneficio temporal.
Japón respeta a quien cumple, no a quien evade.
Empresas que no pagan impuestos de sus trabajadores:
Un trabajador extranjero con residencia permanente recibió una carta del municipio reclamándole impuestos atrasados, a pesar de que su empresa le descontaba el monto cada mes. Al investigar, descubrimos que la empresa nunca transfirió esos pagos al municipio.
El resultado: el empleado apareció como moroso ante las autoridades fiscales.
Aunque la ley se enfoca en el “impago intencional del residente”, Inmigración revisa los antecedentes del contribuyente, no los de la empresa. Por eso, el residente debe probar que no fue responsable directo de esa deuda.
Mi consejo: Cada año solicita tu certificado de pago de impuestos municipales (納税証明書 / nōzei shōmeisho). Si detectas errores, comunícalo de inmediato al municipio y guarda copias de tus nóminas (kyūyo meisai). Tu mejor defensa es tener documentos que demuestren buena fe y cumplimiento.
Lo que buscan las autoridades: disciplina, no castigo
Aunque el tono de la noticia ha causado preocupación, el objetivo de esta reforma no es llenar los aeropuertos de deportados, sino reforzar la confianza pública en el sistema migratorio. Japón quiere asegurar que quienes gozan del privilegio de la residencia permanente —con acceso a empleo libre, servicios sociales y estabilidad— cumplan con el mismo nivel de responsabilidad que un ciudadano japonés.
Por eso, el Ministerio de Justicia aclara que solo los casos de incumplimiento grave, reiterado y malicioso serán motivo de cancelación.
Si alguien atraviesa una dificultad real —desempleo, enfermedad, problemas familiares— y puede justificarlo, Inmigración valorará esas circunstancias con humanidad.
En cambio, no habrá indulgencia con quienes “no pagan porque no quieren”.
El Estado japonés está dejando claro que la residencia permanente no significa impunidad fiscal.
Cómo prepararse antes de 2027:
- Revisa tu historial fiscal completo: Solicita tus certificados de impuestos municipales y nacionales, así como tus cotizaciones sociales.
- Regulariza antes de ser citado: Si detectas atrasos, negocia un plan de pago o cancélalos antes de que la ley entre en vigor.
- Evita operar “en gris”: Si tienes un negocio, decláralo. La falta de registro o facturación puede volverse evidencia de evasión.
- Renueva tu tarjeta de residencia (zairyū card) a tiempo: Aunque la residencia permanente no caduca, la tarjeta física sí lo hace. No olvides actualizarla antes del vencimiento.
- Busca asesoría profesional: Si tienes dudas, contacta a un especialista. La orientación temprana puede evitar consecuencias graves.
Prevenir es protegerse:
He visto muchos casos en los que personas trabajadoras, con buena vida en Japón, se ponen en riesgo por simples descuidos. También he visto familias que, con asesoría y responsabilidad, regularizaron sus pagos y conservaron su estabilidad migratoria.
Mi consejo es claro: No esperes a que Inmigración te cite. Si recibes una carta, significa que la investigación ya empezó y que las autoridades ya tienen la información en la mano. Actuar antes es la única forma de garantizar tranquilidad.
Esta nueva etapa no busca dividir ni castigar, sino fortalecer la confianza entre los extranjeros y el país que los acogió. Cumplir con las leyes fiscales no solo protege tu visado, sino también tu reputación, tu familia y tu futuro en Japón.
Marcos Nakashima – Asesor migratorio y empresarial en Japón


