Japón atraviesa una intensa ola de calor que ha sido calificada como un “desastre” por las autoridades, tras registrarse cifras récord de hospitalizaciones y múltiples fallecimientos en todo el país.
Solo en Tokio, 453 personas fueron trasladadas a hospitales en un solo día por síntomas relacionados con el calor, el número más alto desde que comenzaron los registros en 2010, según el Departamento de Bomberos. Además, las llamadas de emergencia alcanzaron niveles históricos.
En la última semana, al menos 14 personas han perdido la vida debido a las altas temperaturas, mientras que más de 11,000 personas han requerido atención médica en todo Japón, de acuerdo con la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres.
Temperaturas extremas en todo el país
El calor ha sido particularmente severo en la región central:
- Hamamatsu (Shizuoka): 41.1°C
- Toyota (Aichi): 40.8°C
- Kuwana (Mie): 40.7°C
En varias localidades, los termómetros han superado los 40°C, una situación cada vez más frecuente en el verano japonés. De hecho, Japón introdujo recientemente el término “kokushobi” para describir los días con calor extremo por encima de este umbral.
Impacto en la población
En Tokio, donde viven alrededor de 14 millones de personas:
- Se confirmó una muerte relacionada con el calor
- Cuatro personas se encuentran en estado crítico
- 18 en estado grave
Testimonios de residentes y turistas reflejan la dureza de la situación. Muchos han tenido que modificar sus actividades diarias para evitar la exposición al sol, buscando refugio en espacios con aire acondicionado o en el transporte público.
Llamado urgente a la prevención
Las autoridades han reiterado la importancia de tomar medidas inmediatas:
- Beber agua con frecuencia, incluso sin sentir sed
- Usar aire acondicionado y ventiladores
- Evitar salir en horas de mayor calor
- Permanecer en lugares frescos
Los expertos advierten que el cambio climático está intensificando la frecuencia y gravedad de estos episodios de calor extremo.
Un verano cada vez más intenso
Japón ya registró el verano más caluroso de su historia el año pasado, y las previsiones indican que las altas temperaturas continuarán en las próximas semanas.
La situación actual plantea un desafío urgente para la salud pública, en un país donde el calor extremo se está convirtiendo en una amenaza cada vez más frecuente.



