KWAIDAN: TERROR Y TRADICIÓN

El cine de terror japonés posee una cualidad única: no busca el sobresalto efímero, sino que nace de las profundidades de un folklore donde lo sagrado, lo cotidiano y lo paranormal coexisten. Para comprender la relación de Japón con el más allá, es necesario mirar hacia sus raíces literarias, orales y artísticas. Pocas obras han logrado capturar la esencia estética y espiritual de estas leyendas con la sofisticación de Kwaidan, la pieza cinematográfica con la que Masaki Kobayashi transformó el cine de terror.

怪談 (romanizada comúnmente como “Kwaidan”) es una película de terror japonesa estrenada en 1965. La traducción literal de su título vendría a ser “Historias de fantasmas”, pero en España y Latinoamérica fue titulada “El más allá”. La película, dirigida por Masaki Kobayashi, es una antología de cuatro historias de terror tradicionales de Japón de las recopilaciones de Lafcadio Hearn. Las cuatro historias que componen este largometraje abordan distintos elementos del folklore tradicional e histórico japonés y de terror, como fantasmas, demonios, samuráis y más. 

La película es considerada una obra maestra del cine japonés, siendo una de las más populares de Kobayashi, y es considerada una de las piezas más importantes en la historia del cine de terror. Tras su estreno en cines japoneses, tuvo un estreno en el Festival Internacional de Cine de Cannes de 1965, donde recibió el Premio Especial del Jurado, aunque por regulaciones del festival en ese entonces uno de los cortos fue suprimido. Desde ese momento, las versiones de 3 y 4 historias de la película tuvieron estrenos en distintos países, de acuerdo con las preferencias de cada mercado, pero actualmente lo más común es encontrar la versión completa con todas las historias.

La película es reconocida también por la manera en la que Kobayashi integra, de manera exitosa, elementos de distintas expresiones artísticas japonesas tales como el teatro, la música, la tradición oral y la poesía para contar estas historias que tienen siglos de transmitirse de generación en generación y que se sitúan en diversos momentos y contextos históricos. Por estos motivos, es una pieza audiovisual esencial para las personas que tienen interés en conocer las distintas formas y expresiones culturales de este país.

Los cuatro relatos que componen el largometraje son, en orden, El pelo negro, La mujer de la nieve, Hoichi sin orejas y Una taza de té. Aunque cada historia es independiente, el elemento en común es la presencia de fantasmas tradicionales japoneses en ellas.

Más que una simple antología de historias de terror, Kwaidan es un puente entre la modernidad audiovisual y la tradición del Japón clásico. Al entrelazar con habilidad disciplinas tradicionales de su cultura con una puesta en escena única, la película trasciende el género de terror para convertirse en una pieza de preservación cultural y tradicional. Más de sesenta años después de su estreno, Kwaidan nos sigue demostrando que los verdaderos fantasmas no son aquellos que buscan asustar en la oscuridad, sino las memorias, los mitos y las expresiones artísticas de un pueblo que sobreviven al paso del tiempo.

 

 

Por:

Mateo Quiñones Madueño

Grad. en Comunicación por la Universidad de Lima

Becario del Programa Simpatizante Nikkei 2026 de JICA