El viaje que modernizó a Japón: “La Misión Iwakura”

Para Japón recién salido de la Restauración Meiji, un proceso iniciado en 1868 que puso fin al shogunato y devolvió el poder al emperador, marcando el inicio de una profunda modernización del país, el mundo moderno aún parecía lejano. Esa distancia comenzó a acortarse con la partida, en 1871, de la Misión Iwakura, que se desarrolló entre diciembre de 1871 y setiembre de 1873.

Encabezada por Tomomi Iwakura (46), la misión reunió a figuras clave del nuevo gobierno como Toshimichi Okubo (41), Takayoshi Kido (38) y el viceembajador Naoyoshi Yamaguchi (32), así como a jóvenes promesas entre las que destacaba Hirobumi Ito (30), quien años más tarde se convertiría en el primer Primer Ministro de Japón. En total, la delegación estaba compuesta por más de un centenar de personas entre funcionarios, estudiantes y acompañantes, reflejando la magnitud y ambición del proyecto. No se trataba solo de una delegación diplomática, sino de una expedición intelectual: Japón salía a observar el mundo para modernizarse.

Antes de cruzar el océano, partieron desde el puerto de Yokohama, por donde ingresaban las nuevas ideas y tecnologías del mundo occidental. Desde allí, el viaje los llevó a Estados Unidos y Europa, donde descubrieron sociedades profundamente industrializadas. Sin embargo, más allá de las grandes fábricas y los ferrocarriles, fueron los pequeños detalles los que revelaron la magnitud del cambio: el uso del cuchillo y tenedor, las costumbres en los hoteles, la vida urbana moderna.

Las diferencias culturales no fueron un obstáculo, sino una fuente de aprendizaje. Toshimichi Okubo se enfocó en la industria y la infraestructura, convencido de que el desarrollo económico era clave para la independencia nacional. Por su parte, Takayoshi Kido observó con atención los sistemas políticos y educativos, imaginando un Japón con instituciones modernas. Mientras tanto, Hirobumi Ito absorbería estas experiencias y más adelante desempeñaría un papel central en la construcción del Estado moderno japonés.

Aunque la misión no logró renegociar los tratados desiguales firmados con Norteamérica, Gran Bretaña y otros países Europeos, que era su objetivo principal, su verdadero éxito radicó en impulsar un avance decisivo hacia la modernización: cambiar la mentalidad de los líderes del país del sol naciente.

No trajeron tratados firmados, pero recolectaron algo más valioso: una nueva forma de pensar. Y fue esa mirada curiosa, crítica y abierta la que terminó transformando al Japón del siglo XIX en el país que hoy conocemos. Porque hay viajes que no cambian mapas, pero sí cambian destinos. La misión Iwakura cumplió su tarea con creces.