El terremoto de Kumamoto, que alcanzó una intensidad máxima de 7 en la escala sísmica japonesa, cumple una semana desde su ocurrencia. Hasta el momento, las autoridades informaron que 38 personas han fallecido, incluyendo casos bajo investigación por posibles muertes relacionadas con el desastre.
Mientras las zonas afectadas continúan con las labores de recuperación, la población enfrenta nuevas dificultades debido a las altas temperaturas extremas, la falta de vivienda y las condiciones de evacuación. La prevención de las llamadas “muertes relacionadas con desastres” (災害関連死 / saigai kanrenshi) se ha convertido en una de las principales prioridades.
Según el gobierno de la prefectura de Kumamoto, hasta la mañana del 4 de agosto había 8.222 personas refugiadas en 150 centros de evacuación. Sin embargo, también se estima que muchas personas continúan durmiendo en sus vehículos, una situación que las autoridades aún no han podido conocer completamente.
El número de viviendas afectadas supera las 12.200 unidades, incluyendo viviendas completamente destruidas, parcialmente destruidas y aquellas que aún se encuentran en evaluación.
Además, alrededor de 45.280 hogares continúan sin suministro de agua, mientras los equipos trabajan para restablecer los servicios básicos.
El calor extremo aumenta los riesgos para los afectados
La situación se ha complicado debido a las temperaturas extremadamente altas que afectan a la región. El 3 de agosto, Kumamoto registró por primera vez una temperatura superior a los 40 °C, convirtiéndose en un día de calor extremo.
El 2 de agosto se confirmó la muerte de una mujer de unos 70 años que permanecía en un vehículo como parte de su evacuación, presuntamente debido a un golpe de calor.
Las autoridades advierten sobre otros riesgos asociados a las condiciones de evacuación prolongadas, como la deshidratación, el golpe de calor y el síndrome de la clase turista (trombosis venosa profunda), especialmente entre personas mayores.
Se recomienda evitar trabajos al aire libre durante las horas de mayor temperatura, mantenerse en lugares frescos y continuar con la hidratación frecuente.
La búsqueda de viviendas temporales continúa
Los municipios afectados comenzaron la construcción de viviendas temporales de emergencia en cuatro zonas, incluyendo Uki y otras áreas afectadas.
La prefectura también avanza en la emisión de certificados de daños (risai shōmeisho), necesarios para acceder a diferentes tipos de ayuda pública. Sin embargo, algunos municipios enfrentan dificultades debido a la falta de personal y recursos para evaluar todos los daños.
Como medida temporal, se están habilitando alojamientos secundarios en hoteles y posadas cercanas para las personas que necesitan abandonar sus hogares.
A pesar de estos avances, la recuperación llevará tiempo y garantizar un lugar seguro para vivir sigue siendo uno de los mayores desafíos para los habitantes afectados.



