Tres semanas después del terremoto de Kumamoto, más de la mitad de los “evacuados invisibles” reportan problemas de salud

Han pasado tres semanas desde el terremoto de Kumamoto ocurrido en julio, pero numerosas personas continúan viviendo fuera de los centros oficiales de evacuación, refugiándose en sus viviendas dañadas, junto a sus casas o dentro de sus vehículos.

Esta situación, conocida como la de los “evacuados invisibles”, dificulta que las autoridades conozcan con precisión dónde se encuentran las personas afectadas y qué tipo de asistencia necesitan.

Según una investigación realizada por NHK entre personas que permanecen evacuadas en sus viviendas, vehículos o espacios exteriores, 46 de las 88 personas entrevistadas, más de la mitad, afirmaron haber sufrido problemas de salud o un empeoramiento de enfermedades preexistentes después del terremoto.

Entre los problemas mencionados aparecen falta de sueño, agotamiento, dolores de cabeza, náuseas y síntomas relacionados con el calor, además de estrés, ansiedad y deterioro de la salud mental.

También se registraron casos de personas mayores cuyo estado de salud empeoró después del terremoto, así como personas que sufrieron dolores físicos durante las tareas de limpieza y transporte de agua debido a los cortes del suministro.

Dormir en el automóvil agrava el cansancio y los problemas de salud

Las personas que continúan durmiendo en sus vehículos describieron condiciones especialmente difíciles. Algunas señalaron que no pueden estirar completamente las piernas y apenas consiguen dormir, mientras que otras sufren hinchazón y dolor en las piernas, cuello y otras partes del cuerpo.

Además, debido a las altas temperaturas del verano, muchas personas necesitan mantener el aire acondicionado del automóvil encendido durante largos períodos, lo que aumenta considerablemente el gasto en combustible.

Una persona de 73 años que lleva tres semanas durmiendo en su vehículo explicó que mantener el aire acondicionado puede costarle alrededor de 3.000 yenes diarios en gasolina, una carga especialmente importante para una persona que vive de su pensión.

¿Por qué muchas personas no utilizan los refugios?

Las razones para permanecer en casa, junto a la vivienda o dentro del automóvil son diversas.

Algunas personas tienen familiares que necesitan cuidados y consideran difícil permanecer en un refugio. Otras mencionan la falta de privacidad, el temor a molestar a otras personas con sus hijos o la imposibilidad de abandonar a sus animales.

También hay personas que recuerdan las condiciones de los refugios durante el terremoto de Kumamoto de hace 10 años y prefieren evitar lugares demasiado concurridos.

En otros casos, la falta de transporte y las dificultades físicas hacen prácticamente imposible llegar hasta un centro de evacuación.

Una mujer de 87 años que vive sola en Yatsushiro, por ejemplo, permanece en su vivienda dañada porque no tiene automóvil ni licencia de conducir y el transporte público hacia el refugio continúa suspendido. Debido a una operación de rodilla previa, necesita un bastón para caminar y considera que recorrer a pie la distancia hasta el refugio bajo el intenso calor podría poner en riesgo su vida.

Las personas afectadas piden agua, alimentos y ayuda para reconstruir sus viviendas

Entre las principales necesidades señaladas por los evacuados se encuentran el agua potable y agua para uso cotidiano, además de alimentos frescos como verduras y pescado y apoyo nutricional.

También se solicita la entrega de alimentos y suministros cerca de las viviendas, especialmente para las personas mayores que ya no conducen, así como ayuda para limpiar y ordenar las casas afectadas.

Otros pedidos incluyen servicios para cuidar temporalmente a los niños, mayor apoyo para personas con discapacidad y espacios donde los afectados puedan conversar y recibir apoyo emocional.

Para quienes perdieron sus viviendas o sufrieron daños importantes, una de las principales preocupaciones es conseguir un lugar donde vivir a mediano plazo, como viviendas temporales o alojamientos considerados como vivienda temporal, además de ayuda económica para las reparaciones.

Apoyo especial para embarazadas y familias con niños pequeños

También han comenzado iniciativas para ofrecer alojamientos alternativos a personas que necesitan condiciones especiales, como mujeres embarazadas y familias con bebés.

El proyecto denominado “Yadokari Project”, iniciado originalmente después del terremoto de la península de Noto de 2024, comenzó a ofrecer alojamientos gratuitos en Kumamoto tras el terremoto actual.

Actualmente se proporcionan gratuitamente 10 instalaciones, entre apartamentos en Kumamoto y viviendas independientes en Minamiaso.

Una mujer embarazada que sufrió daños en su vivienda y tiene previsto dar a luz a principios de septiembre permanece allí junto con su familia. El alojamiento dispone de muebles y equipamiento básico, además de aire acondicionado, permitiendo a la familia permanecer en un espacio privado y más adecuado para la llegada del bebé.

Especialistas piden identificar rápidamente a los “evacuados invisibles”

El profesor Hideaki Takabayashi, especialista en apoyo a víctimas de desastres de la Universidad Kumamoto Gakuen, advierte que uno de los principales problemas es que las personas que se refugian fuera de los centros oficiales pueden quedar aisladas y no recibir la asistencia necesaria.

El especialista señala que es fundamental evitar el empeoramiento de enfermedades preexistentes y reducir el riesgo de muertes relacionadas con desastres.

Para ello, considera necesario que las autoridades trabajen junto con asociaciones vecinales, trabajadores de bienestar comunitario y organizaciones de voluntarios para visitar las zonas afectadas casa por casa, identificar a las personas que necesitan ayuda y conectarlas rápidamente con los servicios disponibles.

También considera importante mejorar las condiciones de los centros de evacuación, incluyendo la privacidad, las camas, los baños, la alimentación y la climatización, para que las personas no tengan que abandonar los refugios debido a condiciones inadecuadas.

A tres semanas del terremoto, la situación demuestra que la evacuación no siempre significa estar dentro de un refugio oficial. Muchas personas continúan viviendo en condiciones difíciles y, aunque no aparezcan en los registros de los centros de evacuación, también necesitan apoyo para proteger su salud y reconstruir sus vidas.