Por ahí del 2011, yo era un medianamennte joven profesor de japonés. En la escuela donde trabajaba teníamos un boletín mensual donde escribíamos sobre Japón y distintos países de Asia, y una vez escribí un artículo que la verdad, me gustó mucho como quedó. Este trataba de todo lo Kawaii que permea la cotidianidad japonesa. Unos 15 años después, decidí retomarlo e intentar darle una nueva lectura dadas las condiciones actuales. El artículo comenzaba así:
Hace unos años, tras regresar de un viaje a Japón, le regalé a una amiga un llaverito. Su reacción fue más racional que emotiva; nunca pensé que un maldito llavero diera pie a una pregunta para la que apenas encontré una respuesta. ¿Por qué los japoneses tienen tantas de estas cosas? ¿Por qué estas cosas siempre tienen que ser tan “lindas”? Su pregunta me resultó interesante, considerando que la dulzura convertida en mercancía, tal vez sea uno de los principales anzuelos que tiene la cultura japonesa para miles de jóvenes “japonófilos” en todo el mundo. De hecho, no es necesario tener nexos con Japón para ser partícipe de la cultura de lo lindo.
Más de 15 años después, retomo la pregunta ya que el fenómeno no solo continúa, sino que la web 2.0 lo ha llevado a su máxima potencia. Lo kawaii ya no tiene fronteras. Está ahí, en la red, ahí funciona, atrapa, vende y lo más interesante, se transforma, se adapta y resignifica en los muy distintos contextos culturales a donde penetra. Entonces, la pregunta por todo lo tierno, infantilizado, lindo, pequeño… ya no es tan interesante como lo que provoca y cómo en el mundo la gente interpreta y hace suyo aquel lenguaje y simbología de la lindura.
Retomando un poco de la explicación original, lo lindo o kawaii tiene una carga semiótica, siendo un canal efectivo para movilizar valores de jerarquía, obediencia y empatía, que en Japón privilegian a una autoridad masculina (lo cual viene desde el confucianismo). Bajo este marco, lo kawaii aceita las relaciones sociales dentro de una estructura social vertical, perpetuado la conformidad y despertando el deseo protector de las figuras con poder. Ese esquema sigue vigente, con el gran matiz de que ahora a ese mercado se ha incorporado las visiones orientalistas, o mejor dicho, ciber-orientalistas. Edward Said lo dijo: el oriente tiene sexo y es mujer. Occidente le ha atribuído rasgos femeninos lo cual queda perfecto si se matiza con rasgos infantilizados, como una figura pequeña e inacabada. Todo eso tiene un alto valor de consumo. Esos patrones estéticos habitan el ciberespacio y cada vez es menos extraño ver a pesronas no solo consumiendo sino reproduciéndolos. Así por ejemplo el personaje de Mahou Lupe, o Lupe Mágica en México adquiere miles de likes, y en Chile existen ya expresiones musicales que emulan a la banda Baby Metal.
Por otra parte, si en Japón lo Kawaii no suelta la mano de la conformidad social, al diseminarse en la red 2.0, lo kawaii creó híbridaciones que se ha convertido en contracultura. La antropóloga Christine Yano lo señaló: más allá de las fronteras, lo Kawaii soltó a la conformidad para convertirse en disrupción. Lo rosita dio pretextos para construir identidades alternativas de género, Kitty originó nuevas pertenencias, y los fans y creadores de mucho material kawaii, definen sus nuevos roles y resignifican dentro de sus muy particulares contextos sociales. Así, Lupe Mágica juega con una figura tan venerada como la Virge de Guadalupe, dotándola de la lindura clásica de un anime, Babymetal e imitadores inhundan de lindura un rock que para mi sorpresa, ha recibido bastante bien la nueva propuesta.
Finalmente, replanteando la pregunta inicial ¿Por qué por todas partes tienen tantas de estas cosas kawaii? Pues es porque al parecer, esa cultura de lo lindo ya no le pertenece del todo a Japón, porque su semiótica funciona y despierta emociones, y porque en la web 2.0 el Orientalismo sigue dotando al pequeño Oriente de imágenes y fantasías que siempre los harán volver y buscar más. Por cierto, el viejo artículo de donde se desprende esta cavilación, sigue flotando en la red, y puede ser visto en la siguiente liga: https://boletinacia.blogspot.com/2011/06/kawaii-genero-y-poder-en-la-cultura-de.html
Juan Antonio Yáñez



