Tras el fuerte terremoto que sacudió la prefectura de Kumamoto, la situación continúa siendo desafiante no solo por los daños estructurales, sino también por las condiciones climáticas que se esperan en los próximos días.
De acuerdo con los pronósticos, la región experimentará una semana mayormente soleada con temperaturas que superarán los 35 °C, alcanzando incluso valores cercanos a los 40 °C entre el 2 y el 5 de agosto. Este escenario podría convertir las labores de recuperación en una tarea aún más exigente y peligrosa.
El riesgo de golpes de calor y deshidratación aumenta considerablemente, especialmente entre voluntarios, trabajadores de emergencia y personas que permanecen en refugios o dentro de vehículos. Las altas temperaturas nocturnas, que no bajarán de los 25 °C, dificultarán además el descanso adecuado.
Especialistas recomiendan tomar medidas preventivas como hidratarse con frecuencia, consumir sales minerales, evitar la exposición prolongada al sol y realizar pausas constantes durante cualquier actividad física. También se aconseja mantener los espacios ventilados y buscar zonas frescas siempre que sea posible.
Por otro lado, se prevé la posibilidad de lluvias aisladas alrededor del 4 de agosto. En áreas afectadas por el sismo, incluso precipitaciones leves pueden aumentar el riesgo de deslizamientos de tierra o colapsos estructurales, por lo que se insiste en evitar zonas peligrosas.
En medio de la recuperación, la prevención frente al calor será clave para proteger la salud y evitar nuevas emergencias.



