Por Isaac Takahashi Correa
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Elegir un lugar donde vivir ya es, por sí solo, una decisión muy importante. Rentar un apartamento en Japón implica una gran responsabilidad y gastos considerables que pueden definir tu estilo de vida. Por eso, no es raro considerar la posibilidad de rentar un apartamento con un amigo, o lo que comúnmente se conoce como room sharing.
De hecho, en muchos casos recibimos consultas de estudiantes que quieren mudarse con un amigo para compartir un apartamento. Sin embargo, encontrar una propiedad que realmente permita room sharing sigue siendo extremadamente complicado.
¿Por qué el room sharing es tan difícil?
Aunque el room sharing suele verse como una alternativa para ahorrar en gastos de renta, en la práctica no siempre termina siendo tan conveniente. En algunos casos, las propiedades pueden solicitar condiciones diferentes cuando la solicitud se hace para room sharing, como costos adicionales o incluso un aumento en la renta.
También hay que considerar el aspecto legal y contractual. Por ejemplo, imaginemos que firmaste el contrato de un apartamento y empiezas a compartirlo con otra persona. Después, esa persona decide irse y, como solución, piensas en invitar a otro amigo para que ocupe su lugar. En muchos de nuestros países esto podría parecer algo normal o incluso práctico. Sin embargo, en Japón, hacer este tipo de cambio sin autorización está estrictamente prohibido y, en algunos casos, incluso podría causarte problemas graves, como la cancelación del contrato o un desalojo inmediato.
Otro ejemplo claro puede verse desde la perspectiva del propietario. Si se produce algún daño en la propiedad, existe el riesgo de que los inquilinos se culpen entre sí, lo que puede dificultar que el dueño identifique con claridad al responsable y recupere los gastos de restauración del apartamento.
En muchos casos, un 1R o un 1K, aunque excepcionalmente permitiera compartirse, en la práctica sigue siendo una opción muy limitada para más de dos personas. Por otro lado, un 2DK tampoco garantiza automáticamente que cuatro personas estén permitidas o que la propiedad sea cómoda para esa cantidad.
Qué hay que cuidar al firmar el contrato y después de mudarse
Nuestra recomendación para facilitar el proceso de rentar el apartamento a través de room sharing, es primero decidir quien será la persona que firmará el contrato como titular. Esto puede ayudar a facilitar el proceso de renta más adelante.
En la práctica, lo más común es que una sola persona figure como titular y que la otra, o las otras personas, aparezcan como convivientes. Esto puede hacer el trámite más sencillo, pero también significa que la responsabilidad principal recaerá sobre quien firme.
Por eso, antes de avanzar, es importante entender bien qué implica ese rol. Si surge un problema con la renta, con daños en la propiedad, con la administradora o con los gastos al momento de desocupar, normalmente será el titular quien deba responder primero.
Desde la perspectiva de una agencia inmobiliaria, esto puede tener consecuencias más serias de lo que parece. En un caso real, dos personas rentaron un apartamento para compartirlo, pero tiempo después una de ellas decidió mudarse a otro apartamento con su pareja. Como la persona que se quedó no pudo encontrar a otro conviviente aprobado ni asumir sola el pago total de la renta, la situación terminó en desalojo.
Además, un caso así no solo afecta a ese inquilino. También puede hacer que el propietario se vuelva más estricto y deje de aceptar solicitudes de room sharing en esa propiedad. Es decir, un problema entre ocupantes puede cerrar la puerta a futuros interesados.
A pesar de estas dificultades, la cantidad de propietarios que aceptan room sharing ha ido aumentando poco a poco. Si el solicitante logra pasar la evaluación de la empresa garante, o cuenta con un garante con nacionalidad japonesa o residencia permanente, esto puede dar mayor tranquilidad al propietario. Sigue siendo difícil, pero no es imposible si se prepara todo de la manera correcta.



