Marcos Nakashima, Consultor Empresarial Internacional. Especialista en Estrategias Migratorias para Japón.
En los últimos meses, una pregunta ha comenzado a repetirse entre muchos extranjeros que viven en Japón: “¿Es verdad que Japón ahora puede quitar la residencia permanente si no pagamos impuestos?”
La preocupación se ha extendido rápidamente por redes sociales, grupos de mensajería y conversaciones entre residentes extranjeros. Algunas personas incluso creen que miles de residentes permanentes podrían perder su estatus migratorio. Sin embargo, para comprender lo que realmente está ocurriendo es necesario analizar con calma la reforma legal aprobada por el gobierno japonés y el contexto que llevó a tomar esta decisión.
Un país que está cambiando rápidamente:
Japón atraviesa uno de los cambios demográficos más profundos de su historia. Según datos oficiales, el país ha perdido millones de habitantes en los últimos años. En 2008 la población japonesa alcanzaba aproximadamente los 128 millones de habitantes, mientras que para 2024 se redujo a cerca de 123 millones. Al mismo tiempo, Japón es actualmente el país más envejecido del mundo. Aproximadamente el 29 % de la población japonesa tiene más de 65 años. Esto significa que casi uno de cada tres habitantes es adulto mayor, lo que genera una fuerte presión sobre el sistema de pensiones, el sistema de salud, la fuerza laboral.
El aumento de extranjeros en Japón:
Para enfrentar la escasez de trabajadores, Japón ha comenzado a abrir gradualmente sus puertas a trabajadores extranjeros. Según cifras oficiales de la Agencia de Servicios de Inmigración de Japón (出入国在留管理庁), en 2025 vivían en Japón aproximadamente 3.9 millones de extranjeros, cifra que representa alrededor del 3 % de la población total del país. Aunque el porcentaje sigue siendo relativamente bajo en comparación con otros países desarrollados, el crecimiento ha sido muy rápido. Por ejemplo:
– 2013: cerca de 2 millones de extranjeros
– 2025: aproximadamente 3.9 millones de extranjeros
El propio gobierno japonés reconoce que este número continuará aumentando debido a la escasez de trabajadores, el envejecimiento de la población, nuevos programas de visas laborales.
En este contexto, Japón ha comenzado a revisar su sistema migratorio para adaptarlo a una sociedad donde cada vez más extranjeros vivirán de forma permanente.
El crecimiento de los residentes permanentes:
Dentro de la comunidad extranjera existe un grupo particularmente importante “los residentes permanentes”, en japonés: Eijūsha (永住者)
Actualmente, Japón tiene aproximadamente 900,000 residentes permanentes extranjeros. Si se incluyen también los llamados Tokubetsu Eijūsha (特別永住者 ) o residentes permanentes especiales, la cifra total de personas con estatus permanente supera 1.1 millones. Esto significa que más de uno de cada tres extranjeros en Japón vive con algún tipo de residencia permanente. Nunca antes en la historia moderna del país había existido una comunidad extranjera permanente tan grande.
La reforma migratoria que encendió las alarmas:
En junio de 2024, el Parlamento japonés aprobó una reforma a la ley migratoria y fue publicada por el Ministerio de Justicia de Japón y por la Agencia de Servicios de Inmigración. Según el texto legal, algunas de sus disposiciones entrarán en vigor dentro de un plazo máximo de dos años, lo que sitúa su aplicación práctica aproximadamente alrededor del año 2027. Y es precisamente uno de esos cambios el que ha generado inquietud entre muchos residentes extranjeros.
Revocar el estatus de residencia permanente:
La reforma introduce nuevas bases legales para revocar el estatus de residencia permanente. Este estatus es conocido en japonés como Eijūsha (永住者) Hasta ahora, este estatus era considerado uno de los más estables dentro del sistema migratorio japonés. Con la reforma, el ministro de Justicia podrá cancelar dicho estatus cuando existan incumplimientos graves de ciertas obligaciones públicas. Entre ellas:
- Falta de pago de impuestos.
- Falta de pago del seguro social.
- Incumplimiento grave de obligaciones legales con el Estado.
Dos palabras que cambian completamente el significado de la ley:
En el texto legal aparecen dos términos fundamentales:
- Intencional.
- Conducta grave o maliciosa.
Esto significa que la reforma no se refiere a simples retrasos en pagos o errores administrativos. La ley está pensada para situaciones donde exista incumplimiento deliberado y prolongado de obligaciones públicas. Es decir, casos en los que una persona decide conscientemente no cumplir con el sistema durante largos periodos de tiempo.
La residencia permanente, un problema difícil de manejar:
Antes de esta reforma, cancelar una residencia permanente en Japón era extremadamente raro. Normalmente, solo ocurría en situaciones tales como:
- Fraude migratorio.
- Delitos graves.
- Deportaciones judiciales.
Sin embargo, con el paso de los años las autoridades comenzaron a detectar situaciones difíciles de manejar. Por ejemplo, residentes permanentes que:
- No pagaban impuestos durante años.
- No pagaban pensión, ni seguro social.
- Desaparecían del sistema administrativo.
El problema era que la legislación anterior no tenía herramientas claras para actuar en esos casos. Incluso antes de esta reforma, inmigración ya revisaba cuidadosamente el cumplimiento de obligaciones públicas cuando una persona solicitaba la residencia permanente.
Entre los elementos más analizados se encuentran:
- Impuesto sobre ingresos (shotokuzei所得税)
- Impuesto municipal (jūminzei 住民税)
- Sistema de pensión (nenkin 年金)
- Seguro de salud (kenkō hoken 健康保険)
En muchos casos, solicitudes de residencia permanente ya eran rechazadas por problemas en estos aspectos. La reforma actual simplemente incorpora en la ley un criterio que en la práctica administrativa ya se evaluaba.
Entonces… ¿Muchas personas perderán su residencia permanente? La respuesta más realista es no. La gran mayoría de residentes permanentes en Japón:
- Trabajan.
- Pagan impuestos.
- Contribuyen al sistema social.
Para estas personas la reforma no cambia prácticamente nada, pero sí transmite un mensaje claro:
“La residencia permanente en Japón no significa vivir fuera del sistema. Significa formar parte del sistema y cumplir con sus responsabilidades.”
Lo que deben tener en cuenta los residentes extranjeros:
Para quienes ya tienen residencia permanente o planean solicitarla en el futuro, las recomendaciones siguen siendo claras:
- Mantener los impuestos al día.
- Cumplir con el sistema de seguridad social.
- Conservar estabilidad económica.
- Mantener registros fiscales ordenados.
En la mayoría de los casos, quienes cumplen con estas obligaciones no tendrán ningún problema con la nueva legislación.
Japón sigue siendo uno de los países donde la residencia permanente ofrece mayor estabilidad migratoria. Sin embargo, también es un país donde las reglas administrativas se aplican con gran precisión.
En un momento en que el número de extranjeros sigue aumentando, el gobierno japonés busca asegurar que quienes viven permanentemente en el país contribuyan al sistema social que sostiene a la sociedad japonesa.
Por eso es importante evitar interpretaciones exageradas o información incompleta. Es fundamental asesorarse correctamente. Cada situación migratoria es diferente.
La legislación puede parecer simple en la superficie, pero en la práctica existen muchos detalles administrativos que pueden afectar cada caso. Por ello, antes de preocuparse innecesariamente o tomar decisiones apresuradas, lo más recomendable es consultar siempre con especialistas que conozcan profundamente el sistema migratorio japonés. Una asesoría adecuada puede evitar:
- Errores administrativos.
- Interpretaciones incorrectas de la ley.
- Problemas migratorios inesperados en el futuro.
La mejor manera de vivir con tranquilidad en Japón es estar bien informado y correctamente asesorado.



