A mediados de junio, miembros de la brigada de incendios de Kiyosu, en la prefectura de Aichi, realizaron un simulacro de prevención de inundación en la ribera del río Shonai. Varios de los participantes en dicho simulacro fueron extranjeros residentes en Japón.
Mientras que cada vez hay menos voluntarios japoneses en las brigadas de bomberos en todo Japón, hay un alza en la cantidad de extranjeros que desean servir como voluntarios en estas operaciones. Sin embargo, como los bomberos pertenecen a la categoría de servicios especiales gubernamentales, hay restricciones para las tareas en las que los extranjeros pueden participar.
Para prepararse mejor ante eventuales desastres, los oficiales de las brigadas de bomberos esperan que cada miembro, sin importar su nacionalidad, pueda apoyar en todo tipo de tareas, favoreciendo que las operaciones fluyan de la mejor manera como un equipo.
Sin embargo, la Agencia de Administración de Incendios y Desastres indica que miembros no japoneses de las brigadas pueden participar únicamente de actividades que no constituyan el ejercicio de autoridad pública; esto con base en una política presentada por el gabinete de legislación en 1953, el cual indica que estas tareas solo pueden ser asignadas a miembros con nacionalidad japonesa en las brigadas. Las tareas de las que los extranjeros quedan excluidos son ordenar evacuaciones de áreas riesgosas, irrumpir en domicilios, entre otras.
Los miembros extranjeros pueden participar de tareas de soporte logístico, como el transporte de materiales y equipo, dar anuncios, ayudar en las evacuaciones, y otras similares.
El 1 de abril de este año, había 250 miembros en la brigada de bomberos de la ciudad de Kiyosu, en la prefectura de Aichi. Sin embargo, este número se encuentra por debajo de los 293 estipulados como necesarios para esta ciudad. La ciudad ha recurrido a redes sociales y otros medios para atraer más voluntarios, pero nunca han llenado los cupos. El 80 % de los miembros son mayores de 40 años, y reclutar gente joven es un desafío. Esta situación es similar a la de varias ciudades de Japón.
Por otro lado, el número de voluntarios extranjeros ha ido en aumento, por lo que los encargados de las brigadas solicitan que se reconsideren las limitaciones que tiene este grupo.



