Gastos de entierro y precio de las tumbas

Por Alberto Matsumoto 

 

 Hace unos meses escribí en este espacio de Latin-a sobre «Gastos de Funeral, ¿tanto?» (marzo de 2026, Nº194, pág. 6 a 7), en ocasión de que en enero había fallecido mi suegra. En Japón, en la mayoría de los casos, antes de los 49 días denominado «shijukunichi«, suelen dar entierro de las cenizas para su descanso eterno.

 Nosotros también procedimos de esa manera pues, la creencia popular o budista señala que ese «nokotsu» o entierro de los huesos y cenizas es mejor antes de los 49 días.

 Cuando la familia es, por decirlo de alguna manera, «socio permanente» (danka), de un templo y abona la cuota anual y hace contribuciones periódicas, es indudable que entierren los huesos en la tumba familiar. Hay que coordinar con el monje la fecha y los detalles para que la empresa de marmolería «ishiya» esté presente para mover la lápida y depositar los huesos – cenizas del difunto. Previamente, lo usual es que el monje realice un acto religioso en el templo para el descanso eterno y luego, junto a los deudos, se lleve el «kotsutsubo» (recipiente de cerámica con los huesos y cenizas) hasta la tumba para depositarlo. En nuestro caso como el templo queda lejos de Yokohama llegamos el día anterior para coordinar algunos detalles (flores y ofrendas para el templo y la tumba, etc.) pendientes y realizamos la ceremonia para el «nokotsu«. El «kotsutsubo» con las cenizas lo enviamos previamente por correo, según lo dispuesto por las normativas de carga y paquetes; pues las firmas privadas como Kuroneko o Sagawa no están autorizadas por estos envíos. Hay que comprar una caja de cartón en el correo para la medida del recipiente y rellenar de plásticos para evitar su rotura. Hay que escribir en la nota de envío que son huesos y cenizas «ikotsu» (declaración jurada).

 Después de las oraciones del monje nos acercamos a la tumba que está en el mismo predio del templo y allí procedimos a dar entierro junto al personal de la marmolería que con un equipamiento abrió la lápida y pudimos depositar en una bolsa blanca los huesos y las cenizas. Se cierra con el peso de las piedras y en esa lápida colocamos unas flores y oramos. Entre la ceremonia y este «entierro» habrán sido unos 40 minutos. 

 Por ser «danka» el costo fue de unos 50,000 yenes más el pago a la marmolería que rondaba los 35,000 yenes, sin contar los viáticos y hotelería, más algunos detalles para unos familiares que se acercaron. 

 En general, así termina el «nokotsu» y pagando la cuota anual del templo uno está tranquilo de que el difunto descansa en paz. Según las prácticas budistas, al año se hace el «isshuki«, a los 3 años el «sankaiki» y a los 33 años el «sanjusankaiki«, que son ceremonias importantes con la presencia de familiares y algunos allegados. Los monjes, en cada ocasión, presiden las oraciones y recibe una paga «simbólica» que no necesariamente es un valor escaso (varios cientos de miles de yenes), pues depende de la secta, de las pautas generalmente aceptadas y la relación en calidad de «danka«. Si participan muchos familiares hay que asumir los costos de una comida en algún restaurante o pedir un servicio de comidas en el mismo templo o establecimiento religioso.

 

 Hoy, las nuevas generaciones, las familias que no tienen hijos o residen muy dispersos en distintas provincias y se les dificulta el mantenimiento de la tumba familiar en calidad de «danka«, optan por dar de baja la tumba familiar cuyo trámite se denomina «hakajimai«. Esto significa que excavan la tumba, sacan la lápida y lo dejan en perfectas condiciones para que el templo o el cementerio pueda usarlo para otro difunto. El solicitante debe retirar las cenizas y realizar una serie de trámites que estipula las normativas vigentes y costear el retiro de la lápida. Se dice que son unos 200,000 a 300,000 yenes, pero puede superar esta cifra si hay que compensar al templo para darse de baja.

 Existen «entierros» menos costosos como el esparcimiento de cenizas en el mar «kaiosankotsu» o «kaiosoo» o en los bosques «shinrinsankotsu» o «jumokuso«. La palabra «sankotsu» significa triturar los huesos y quienes optan por esta modalidad deben solicitar a la funeraria para que los huesos no superen los 2 milímetros y estén totalmente pulverizados. En la cremación tiene un costo adicional. Hay prefecturas y municipios que prohíben el esparcimiento en el mar y desde luego en las playas o donde hay cultivo de peces. Los costos varían según el lugar, si es solo para esa familia o en conjunto con otras porque hay que alquilar una barcaza o se puede delegar totalmente a la firma funeraria. Las cifras varían de 100,000 a 300,000 yenes, más los costos de traslado a ese lugar.

 La otra alternativa es depositar los huesos o las cenizas en un panteón denominado «nokotsudo» compuesto por pequeños nichos. Suelen estar ubicados discretamente cerca de las estaciones o templos budistas. Algunos están digitalizados y el ingreso es con una tarjeta magnética y pueden entrar en cualquier momento para orar por los difuntos, pero, a diferencia de las tumbas al aire libre de los templos o cementerios, no pueden prender inciensos ni llevar flores. Es menos costoso el mantenimiento y se contrata por un determinado tiempo que puede ser de 10, 20 o 30 años.  

 Estos panteones en su gran mayoría son administrados por templos y cementerios privados, pero en las pequeñas aldeas o islas donde la población es muy limitada son organizados por el consejo vecinal «chonaikai«, o cuando son muchos parientes en un barrio pueden construir sus propios panteones familiares con la debida autorización municipal. De cualquier manera, los costos varían de 500,000 a 2 o 3 millones de yenes, según quien lo administra, el tipo de edificación y las facilidades de acceso, etc. Pero, en general es un costo por un tiempo definido.

 Estos nichos pueden ser para uno solo, para la pareja, o en conjunto con los demás. Las familias un tanto conservadoras no gustan este tipo de «entierros», pero actualmente hasta los templos más tradicionales ofrecen parte de su predio para un entierro en nichos al aire libre o en pequeños panteones o tumbas comunes, cuyo costo ronda los desde los 300,000, 500,000 hasta 1 millón de yenes. Los templos del interior que tienen terreno disponible incorporan también estas modalidades porque las generaciones más recientes no desean ser «socios permanentes o danka«.

 El entierro en cementerios públicos (municipales) suelen ser menos costosos, pero no es gratuito.

 

 Para cada opción hay que ver con la funeraria y el templo o la firma que administra el cementerio, y en ocasiones con el municipio que administra el cementerio público, los trámites y procedimientos estipulados y los costos de cada etapa administrativa. 

 Los extranjeros que desean enviar todo o parte de las cenizas deben notificar esa intención antes de la cremación para que la funeraria pida el «sankotsu» o tributación total de los huesos. O, tramite la repartición de los restos que se denomina «bunkotsu» para que una parte quede en Japón si los deudos exigen eso. Algunas familias quieren que una parte descanse en la tumba familiar del pueblo de origen y la otra en las cercanías de la residencia donde habitaron. Lo mismo es cuando se quiere llevar una parte de esas cenizas al exterior, pero en estos casos se requiere además de un trámite consular más complejo.

 

Vocabulario útil: shijukunichi 四十九日, nokotsu 納骨、danka 檀家、ishiya 石屋、kotsutsubo 骨壷、ikotsu 遺骨、isshuki 一周忌、sankaiki 3回忌、sanjusankaiki 33回忌、hakajimai 墓じまい、kaiosankotsu 海洋散骨、kaiosoo 海洋葬、shinrinsankotsu 森林散骨、jumokusoo 樹木葬、sankotsu 散骨、chonaikai 町内会、bunkotsu 分骨.