Crisis de autoridad

familiaHoy me gustaría responder a una pregunta que me hicieron y para que no sea nada personal he cambiado un poco la situación pero se refiere a la crisis de autoridad que se da en algunas familias.

“Me encuentro preocupada por mi hija de 11 años. Últimamente la he notado un poco “extraña”. Me he dado cuenta que tiene un grupo de amigos entre 13 y 15 años y precisamente el de 15, parece que la está enamorando y le escribe mensajes a su móvil muy frecuentemente. Lo que he podido leer es poco, ya que no entiendo muchos kanjis, pero ha bastado para preocuparme. He tratado de llegar a ella sin que se de cuenta que he leído sus mails pero ha sido inútil. Los días de descanso quiere salir con ese grupo y no sé si dejarla, temo muchas cosas.

Me gustaría decirle que lo sé todo y que me siento decepcionada de ella y triste porque no ha confiado en mi, ya que le doy mucha confianza y he querido ser su amiga en todo momento. ¿Qué me aconseja?¿Está bien lo que pienso hacer? No quisiera equivocarme y que se aleje más de mi o que huya de la casa. Además me da pena negarle el permiso porque sé que la emociona salir con sus amigos a divertirse”.

Me gustaría empezar por hacerle algunas preguntas y deseo que sea sincera en contestar sobre todo ante sí misma.

¿Dónde conoció su hija a esos amigos? ¿Desde cuándo son amigos? ¿Quién se los presentó? ¿Desde cuándo ella no confía en usted? ¿No está usted siendo demasiado permisiva? ¿Tiene miedo que su hija la deje de querer? ¿Cuál es su verdadero miedo? ¿Ha hablado con su esposo al respecto? ¿Tiene usted buena comunicación con su esposo? ¿Qué clase de confianza le da a la niña? ¿Le cuenta usted a ella sus penas y debilidades? ¿Satisface todos sus deseos? ¿Se siente usted culpable de algo en especial?

Parecería que soy un poco dura, pero quiero que piense un poco por usted misma y deje su miedo atrás por un momento.

En primer lugar, intenta hablar con su hija como “amiga” para que entienda sus razones y tristezas. Pero aunque usted crea que ella la entenderá, no lo hará. Lo que quiere hacer se llama “chantaje emocional” y ella así lo entenderá y no le hará caso. Es más, se rebelará y se alejará más de usted. En segundo lugar intenta usted razonar con una niña que se creé mujer y al parecer le “celebra” lo que hace sin atreverse a enfrentarla. ¿Le tiene miedo a su hija?

En este momento como usted lo sabe está ante una “Crisis de autoridad”. Y esta crisis la está afectando a usted misma más de lo que cree y si no toma las riendas se le irá de las manos y pronto no podrá controlarla.

Piense usted en la siguiente frase:

“Si no sé por qué hago lo que hago, por qué pido lo que pido, no sabré dar razones”.

Es muy importante que primero con toda sinceridad analice la manera en que actúa usted ante su hija. ¿Cómo se siente? ¿De dónde viene ese miedo? ¿No estará usted tratando de vivir su vida en la vida de su hija?

Si usted no se conoce, y no sabe lo que quiere es muy probable que oscilará como un péndulo entre lo permisivo: “dejar hacer” y el autoritarismo: violento e injustificado.

Cuando un hijo percibe la arbitrariedad de la exigencia y la falta de convicción de quien exige, la respuesta natural es la rebeldía. Si usted teme “algo” es por algo ¿no? No se trata de gritar ni de pegar, sino de ser firme y de poner límites. De hablar como adultos y no ponerse en el papel de niños e igualarse con ellos a ver quién grita más. No es una competencia de autoridad.

Lo primero que le aconsejo es hablar con su esposo acerca de esta situación, y si está usted sola hable con alguien que tenga autoridad en su familia. Este problema no es solo suyo, sino de su familia.

En segundo lugar le recomiendo buscar ayuda profesional, alguien con quien hablar acerca de sus problemas, darse un tiempo de relax saliendo con sus amigas, conozca nuevos lugares, salga a pasear con su pareja y así cuando la niña la vea más feliz con su vida, se sentirá orgullosa de usted, porque le estará proporcionando un buen espejo para verse en el futuro.

Aumente su autoestima y seguridad estudiando o haciendo algo que le guste mucho.

En tercer lugar, no hable demasiado, si la va a regañar diga las cosas firmemente una sola vez y no le esté rogando, dele un tiempo para que pueda procesar su cambio y aprenda a respetarla.

Respecto a sus amigos, usted más que nadie sabe lo que tiene que hacer sin permiso de nadie, recuerde usted es la madre no la hija, usted es la grande no la pequeña.

Mucho ánimo con su nuevo cambio hacía una madre madura y firme, y no se olvide que lo que la llevará de su situación presente al ideal solo es ¡Acción!

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