¿Accidente o agresión? El fenómeno del butsukari otoko en Japón

En las congestionadas estaciones de tren y cruces peatonales de Japón, muchas mujeres —y también algunos hombres— enfrentan una forma de agresión cotidiana poco visible pero cada vez más denunciada: el butsukari otoko, expresión que se refiere a hombres que chocan, empujan o golpean deliberadamente a otras personas, fingiendo que se trata de un accidente.

A diferencia del empujón involuntario común en horas pico, estos actos son intencionales. Los agresores suelen aprovechar la multitud para atacar y desaparecer rápidamente, dejando a las víctimas confundidas y dudando de lo ocurrido.

El fenómeno comenzó a recibir atención pública en 2018, tras la difusión de un video grabado en la estación de Shinjuku donde un hombre embestía a varias mujeres de manera consecutiva. Desde entonces, testimonios y denuncias se han multiplicado en redes sociales y medios.

¿Por qué lo hacen?

Especialistas y organizaciones coinciden en que no se trata de torpeza ni de simples roces. Entre las razones más señaladas se encuentran:

  • Descarga de estrés y frustración personal, especialmente en hombres de mediana edad.

  • Búsqueda de poder y control, al atacar a personas que parecen distraídas o físicamente más vulnerables.

  • Sensación de impunidad, ya que el entorno abarrotado permite disfrazar la agresión como accidental.

  • Violencia de género normalizada, dado que las principales víctimas son mujeres.

  • Baja confrontación social, ya que los agresores apuestan a que nadie reaccionará ni los señalará públicamente.

Un problema extendido

Aunque suele asociarse a grandes estaciones como Shinjuku o Shimbashi, los casos se registran en todo el país. Reportes recientes documentan lesiones graves, como fracturas de costillas y huesos, producto de estos ataques.

Una encuesta nacional realizada en 2024 reveló que el 14 % de los encuestados afirmó haber sido víctima de un incidente de este tipo, mientras que un 6 % dijo haberlos presenciado.

Visibilizar para frenar

Expertos subrayan que nombrar y visibilizar el fenómeno es clave para combatirlo. Reaccionar, pedir ayuda, grabar o señalar al agresor ha demostrado ser una de las formas más efectivas de disuasión.

El butsukari otoko no es un “malentendido del tránsito urbano”, sino una forma de violencia cotidiana que pone en evidencia los desafíos pendientes en materia de convivencia y seguridad en los espacios públicos de Japón.