La mujer peruana quedó congelada frente al funcionario de inmigración cuando este le dijo que estaba divorciada. Pensó que había escuchado mal, que había un error ya que, seguía conviviendo con su esposo japonés.
El funcionario volvió a revisar el caso y le respondió con tranquilidad “Según los registros oficiales de Japón, usted está divorciada”.
En ese instante sintió que el mundo se detenía, pues recordó algo que había ocurrido años atrás y que ambos cónyuges habían olvidado.
La ciudadana peruana se casó con un japonés. Al inicio, la relación parecía estable, vivían juntos y construían una vida normal como pareja, pero con el tiempo comenzaron los problemas: discusiones, estrés, diferencias; es decir, momentos difíciles que muchas parejas enfrentan, hasta que un día ocurrió tuvieron una pelea fuerte. En medio de la discusión y llevada por la ira del momento, la mujer tomó unos documentos de divorcio y se los mostró al esposo japonés diciéndole ¡firma de una vez!
El esposo cansado emocionalmente de las constantes discusiones, firmó los documentos sin imaginar las consecuencias futuras. Ella completó los papeles y los presentó ante la municipalidad.
DIVORCIO JAPONES EXPRESS
Probablemente, muchas personas desconocen esto, pero en Japón ciertos divorcios pueden registrarse de manera extremadamente rápida. En algunos casos, si los documentos están completos y correctamente firmados, basta con que solo uno de los cónyuges presente la documentación en la municipalidad para que el divorcio quede legalmente registrado. Y eso fue exactamente lo que ocurrió, la esposa presentó sola los documentos y legalmente quedaron divorciados.
Pasaron algunos meses y la pareja volvió a acercarse, se reconciliaron, retomaron su convivencia y volvieron a vivir como esposos y siguieron adelante dejando atrás los problemas.
El tiempo transcurrió en convivencia como cualquier matrimonio y la esposa se olvidó completamente que había entregado y registrado los documentos de divorcio en la municipalidad.
Cuando llegó el momento de renovar la visa (2 años después), la mujer preparó tranquilamente sus documentos, pensando que sería una renovación más, pues seguía viviendo con su esposo japonés.
Sin embargo, ocurrió algo que jamás imaginaron, la solicitud de visa fue rechazada por migraciones, la razón parecía incomprensible hasta que finalmente descubrieron el problema.
El matrimonio había sido registrado años atrás también en el Perú mediante el consulado peruano, pero el divorcio solamente había sido registrado en Japón ante la municipalidad japonesa. Lo cual provocó una contradicción extremadamente delicada, en el Perú, los registros todavía mostraban que ella seguía casada; pero en Japón, oficialmente aparecía como divorciada.
Para la oficina de inmigración en Japón, los registros japoneses eran claros, legalmente el matrimonio había dejado de existir. Ahí comenzó el verdadero problema, la pareja tuvo que volver a casarse inmediatamente, pero el problema migratorio ya no era simple porque ahora inmigración veía: Contradicciones, registros distintos entre países, un historial de divorcio, y una solicitud presentada como si el matrimonio hubiera continuado normalmente.
Explicar la situación tomó tiempo. Fue necesario revisar muchos detalles, analizar cuidadosamente el historial y preparar nuevamente toda la documentación para explicar la situación de manera que inmigración pudiera comprender lo que realmente había ocurrido.
Se explicó que, aunque existía una contradicción administrativa, el matrimonio sí era real. La pareja seguía junta, continuaban viviendo como familia y la relación emocional nunca había terminado. Finalmente, después de todo un proceso, lograron solucionar el caso y obtener nuevamente la visa. Hoy, años después, continúan juntos, han formado una familia que ya tiene hijos, y vive como cualquier otra familia en Japón. Actualmente, incluso se encuentran realizando trámites relacionados con la residencia permanente.
INMIGRACION Y LOS SENTIMIENTOS
Muchos extranjeros creen que inmigración evalúa únicamente los sentimientos o la existencia de un matrimonio real. Pero en realidad, Japón funciona principalmente sobre: Registros, exactitud, coherencia, documentos, y consistencia administrativa.
Y muchas veces, pequeños actos realizados en momentos de ira, descuido o desconocimiento, terminan generando consecuencias migratorias enormes años después.
Por eso, les recomiendo que antes de tomar decisiones relacionadas con matrimonio, divorcio, cambios de dirección, separación, o convivencia; lo más importante es comprender primero las consecuencias legales y migratorias que pueden producirse. En este país, un simple documento firmado en un momento de enojo, puede cambiar completamente la vida de una familia.
Por Markos Nakashima
Asesor especializado en asuntos migratorios y empresariales de Japón



