Vivir el invierno en Japón puede ser un shock para quienes venimos de países latinoamericanos donde el frío suele ser mucho más tolerable por nuestro cuerpo. Esta temporada, que va desde los meses de término del año y se extiende hasta febrero o incluso mediados de marzo, se caracteriza por temperaturas que descienden bastante, y con ello, los días se acortan y nuestra rutina en muchos casos cambia. En muchos lugares, la temperatura baja de 0 °C y en varias regiones nieva con frecuencia. No es solo “un poco de frío”: es un clima que exige adaptarse en la ropa, la casa y los hábitos.
En cuanto a vestimenta, el truco japonés va de vestirse en capas. Más que usar un abrigo muy grueso, se recomienda vestirse de la siguiente manera: primera capa, ropa térmica pegada al cuerpo (camisetas y leggins); segunda capa, suéteres polares o chompas cómodas y tercera capa, casaca o abrigo que proteja del viento, lluvia o nieve. A esto se suman guantes, gorro, bufanda y medias gruesas. Vestir de esta forma permite ajustarnos a los cambios entre la calle, el tren y los espacios calefaccionados. Suele ser muy incómodo al principio, pero conforme se da el paso de los días podemos acostumbrarnos fácilmente priorizando nuestra protección ante el crudo frío. Dentro de nuestras casas, muchas viviendas no suelen tener un gran aislamiento. Algunas ayudas útiles incluyen el calefactor o aire acondicionado con función de calefacción o también del kotatsu (mesa baja con calefacción y manta), mantas gruesas, alfombras y cortinas pesadas o incluso burletes en puertas y ventanas para que no se escape el calor. Si usamos estufas a gas o kerosene, es importante ventilar de vez en cuando el ambiente para evitar problemas de salud y resequedad extrema del aire. Y este, es justamente un detalle que no debemos olvidar: nuestro cuerpo y mente no son ajenos a estos días. Muchos solemos ser presos de resfríos y podemos presentar más cansancio o tristeza. Por ello, pongamos especial atención en la alimentación: prioricemos sopas, caldos, guisos y platos calientes. Hidratarse también es un buen camino: aunque no sintamos tanta sed, tomar agua y tés es una útil sugerencia. Incluso, no debemos olvidar salir a caminar un poco o hacer ejercicios suaves en casa ya que, esto ayuda la circulación y cambiar al buen ánimo.
Pese a ello, la otra cara de la temporada invernal también tiene su encanto. Si bien, los días fríos y la distancia de la familia pueden generar nostalgia y es común sentir tristeza, mantener el contacto con los tuyos y buscar grupos latinos en tu ciudad o pedir ayuda profesional es muy común y estratégico. Ante ello, podemos aprovechar de las bondades de las iluminaciones invernales, los baños termales (onsen y sento), las bebidas calientes de temporada ofrecidas en los kombini y las reuniones en casa para compartir con los amigos. Con información, organización y un poco de creatividad, la época invernal en Japón deja de ser solo un reto y se convierte en una nueva forma de vivir, cuidarte y crecer lejos de tu país, pero abriendo tu mente sin perder tu esencia, generando nuevas herramientas de supervivencia y disfrute en compañía de nuestro nuevo hogar y nuestra nueva familia por estos lares.
Por Vanessa



