Japón, una sociedad organizada a partir del vecindario

Cuando un extranjero llega de visita a Japón, algunas cosas le parecen novedad y otras extrañas, pero cuando llega en plan de una larga estadía (llámese «larga estadía” a un año aproximadamente), lo que al principio le pareció curioso, al formar parte de su vida cotidiana empieza a tomar un aspecto habitual hasta el punto de llegar a verlo como algo normal o necesario. Quizás un año, si convivimos el día a día en Japón, sea suficiente para conocer las costumbres y tradiciones. Y es que vivir las cuatro estaciones del año en Japón, es experimentar un ciclo lleno de cultura y curiosidades.

No sé si le ha pasado, pero de pronto un día notamos que todos nuestros vecinos japoneses no están en casa y por alguna casualidad vemos que están todos participando en un evento o vemos a un grupo de vecinos voluntarios limpiando un parque cercano y nos preguntamos ¿Cómo es que se enteran de estos asuntos si casi la mayoría no suelen salir de casa, ni tampoco intercambian muchos diálogos? ¿Cómo es que logran organizarse tan discretamente?

La respuesta es que las comunidades vecinales tienen un sistema de organización independiente e inferior al sistema municipal; un sistema usado para informar a la comunidad de eventos, noticias de interés común, días en los que se harán reuniones, horarios para desechar basura, matsuris, días de limpieza común, etc.; todo un sin fin de datos que van desde los más sencillos hasta los de gran interés y que puede llegar a todos los vecinos gracias al «kairanban” (回覧板) que traducido literalmente al español significa «tablilla que circula” que puede ser un folder, cuaderno o porta folios (llámese de cualquier manera según se use en su vecindario) que circula una vez por semana de puerta en puerta en un orden concreto como medio de comunicación y cuyo uso, según apuntan los datos, empezó en el año 1940 aproximadamente.

Paralelo a esto, también podemos ver en las ciudades parlantes sostenidos por altos postes ubicados en lugares públicos y que sirven para emitir información a los vecinos a los residentes de esa zona como notificaciones, noticias importantes de último momento, desapariciones de personas, calamidades, cancelaciones de eventos y recordatorios de los mismos, entre otros.

Otro aspecto importante de la organización también son los grupos vecinales llamados «han” (班) o «kumi” (組) los cuales se forman para dividirse las grandes tareas vecinales. Dentro de cada grupo, cada año se elige a un líder, este debe asumir la responsabilidad de organizar el grupo y asistir a reuniones de líderes para luego informar a su grupo; también debe hacer notificaciones al grupo cuando la ocasión lo requiera. Otra tarea es también administrar el dinero para los gastos vecinales (compra de herramientas, artículos de limpieza, etc.) y como si esto fuera poco, cada líder debe tener una responsabilidad dentro del grupo de líderes: sistema de limpieza, deporte (para organizar el undokai vecinal), sistema de tráfico (personas en las calles con banderines que ayudan a cruzar las pistas a los niños por ejemplo), organizar festivales, administración del dinero, etc.; todo esto dependiendo de cada vecindad, pues cada zona se administra y se organiza de forma distinta.

El líder que fue nombrado por turno, al cierre de su liderazgo debe notificar al grupo, todo acerca de su administración y pasar la administración al siguiente líder («kumichoo” o «hanchoo”, es como se le suele llamar). Esta es una responsabilidad que muchos no desean asumir pero que aceptan porque es una obligación. Esta sea quizás la base del «secreto” dentro de la sociedad nipona tanto a la hora de enfrentar calamidades como para organizar festivales.

Para un extranjero, esto se convierte en un gran reto, más aún si no domina el idioma japonés. En algunos vecindarios no dejan estas responsabilidades en manos de residentes extranjeros que no sepan el idioma japonés pero en otros, el simple hecho de querer participar y tener voluntad de formar parte de este sistema vecinal, resulta muy positivo para el grupo y tratan de no exigirle realizar tareas difíciles.

Posiblemente este sea uno de los tantos factores por el cual los residentes extranjeros viven en zonas específicas, agrupados entre sí para poder mantener la comunicación y organización vecinal sin problemas del idioma, sin asumir tantas responsabilidades y evitar los malos entendidos con el vecindario. Algunos vecindarios ya tienen definido un líder o en su defecto en algunos bloques departamentales, es el dueño o empresa administrativa quien asume ese cargo, esto supone un pago mensual adicional.

Residir en Japón es descubrir desde el corazón de la sociedad esas costumbres que pocas veces nos enteramos que existen desde afuera y que sólo descubrimos cuando las experimentamos en primera persona.

Por: Luis Guillermo Shimabukuro

 

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