¿Por qué en Japón son populares los muñecos en los anuncios?

En Japón es común ver caracteres animados, muñecos o dibujos en algunos anuncios; sin importar que el mensaje esté dirigido a niños o adultos, este tipo de leguaje simbólico o «infantil » (a ojos occidentales) es en parte una estrategia que ha anclado en el sistema social. Se dice que el japonés al haber aprendido su idioma reflejado en los kanjis, tiende a captar o asimilar más el mensaje de forma visual. Si miramos y leemos un kanji basado en su origen, podríamos decir que es incluso algún tipo de «jeroglífico”, un todo que encierra un concepto y que algunas veces basta con solo mirarlo para entender y relacionar su significado. Quienes están familiarizados con los kanjis básicos, saben que es intuitivo saber el significado de algunas palabras al observar las combinaciones de ciertos kanjis.

El género «manga» (comics o historietas en base a dibujos), no es cómo suele verse en Sudamérica u otros países, en Japón el concepto es diferente, es una forma de expresión y comunicación como lo podría ser la radio, televisión o los libros. No está dirigido solo al público infantil, está dirigido al público en general, incluso llega a calar un poco más que los medios convencionales debido a que remueve aquel «niño» que todo adulto lleva inconscientemente. Su simplicidad, aspecto infantil o excentricidad; de alguna manera atrapa más la atención y esto, el mundo de los negocios también lo sabe, por eso suelen simbolizar una empresa, marca, institución o todo aquello que sea posible en muñecos o símbolos para luego entrar en el mercado.

Al igual que toda religión necesita reducir sus ideas en un símbolo, en un ídolo; lo mismo ocurre con algunas instituciones en Japón que personifican a la entidad en un personaje infantil, un «yurukyara» (como suelen llamarlo), siendo esta la mascota que de alguna manera lleva el mensaje al público.

Se podría decir que para captar la atención del público dentro del sistema y del mundo de los negocios, es necesario ingresar primero por el sentido visual despertando nuestro lado más infantil, por ello utiliza colores llamativos en algunos productos, así como también el uso de caracteres animados (o mascotas) para dar mensajes como suelen hacer las municipalidades o centros policiales. Dibujos animados en panfletos o populares carteles como el «tobidashi boya» que solemos encontrar en algunas esquinas (dibujo de un niño cruzando la pista advirtiendo a los conductores tomar cuidado).

Otro ejemplo es el uso de los populares «emoji” o dibujos de rostros creados a partir de letras y símbolos. Esto ha dado paso al uso de iconos e implementación de dibujos en los teclados y que tras la evolución y popularidad en Japón, algunas empresas dedicadas a crear sistemas de mensajería vía internet, han implementado para reemplazar expresiones. Al parecer, el uso de este tipo de comunicación suele captar más nuestra atención y reflejar con más transparencia lo que se quiere dar a conocer.

Abordando ya un poco la fantasía y anteponiéndonos a un posible futuro, quizás con el tiempo y con la evolución del lenguaje, este tipo de comunicación a base de símbolos se imponga al punto de convertirse en un nuevo lenguaje, y tal vez sea este el origen de los jeroglíficos que la arqueología descubre hoy en día, civilizaciones modernas que llegaron al punto de simplificar la comunicación y no al contrario de lo que entendemos como «moderno» con nuestro complicado lenguaje basado en letras.

Por: Luis Guillermo Shimabukuro

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